—¡Ay, por Dios! —Así que deja de ser doble moral —Lucy continúa recriminándola—, porque en definitiva es más grave tu falta que la nuestra. Tú eres la madre, quien debía de guiarnos, y sin embargo dejaste que pasara. Dejaste que Santi te cogiera, y no hiciste nada para impedirlo. Eres tú quien me ha dado malos ejemplos, mamá, te recuerdo que una vez te sorprendí cogiendo con Nacho. —¡Pero mamá! —Ahora soy yo quien casi se infarta—. ¿Es en serio que Lucy te descubrió cogiendo con Nacho? ¿Primero lo de Hernán, y ahora esto? Sugey vuelve derrotada a la cama, cubriéndose la cara avergonzada con sus manos. La verdad es que yo no estaba preparado para esta clase de revelaciones. No sé cómo procesar todo esto con serenidad. —¿Y aun así tienes el descaro de reclamarnos todo esto, Sugey? —le re

