Parte 1/2 — Debes tener más cuidado, Luz. Abrí mis ojos de golpe y giré mi cabeza para comprobar mis sospechas. Aquellos ojos cafés como la canela, el cabello del mismo color y esa sonrisa deslumbrante hacia a Roger el chico al cual todavía amo. Mi cerebro estaba desconectado de mi cuerpo, no podía moverme a causa de la impresión que sentía. Roger poco a poco fue subiendo mi cuerpo hasta que estuvo erguido completamente, su mano aún seguía en mi cintura, y la verdad no quería que la apartara. — ¡Emma! — gritaron a mis espaldas, por lo que me alejé rápidamente de Roger —. Mi niña, que bueno que estás aquí, ya no has ido a la casa a preparar pasteles — la señora Arlette me abrazó con demasiada fuerza. De seguro su hijo no le había dicho que terminamos, yo tampoco les había dicho a los

