Abrí los ojos con sorpresa al notar que la temperatura estaba perfecta, eso junto al vapor que brotaba con aroma a lavanda hizo que mis músculos cansados se relajaran rápidamente. Rainer arremango su camisa en un movimiento calculado, parecía listo para llevar a cabo una misión. Restregó mis brazos, espalda, piernas, todo con una precisión casi quirúrgica, tan poco personal que bien podría fingir que él no estaba consciente de cómo casualmente sus dedos rozaban mi piel húmeda de vez en cuando. En realidad, estuve a punto de reclamar por alguna tontería solo para molestarlo, pero el parecía muy concentrado tratando de evitar ser brusco o tocar algún moretón o rasguño. Así que lo deje pasar, nada tenía que ver con lo bien que se sentía. En algún punto se colocó a mis espaldas y desabrocho

