Apreté mis labios entre mis dientes, ni siquiera yo estaba segura de lo que esperaba de Rainer, de lo que estaba tan deseosa de ver para sentirme segura de lo que estaba por hacer. —Pide que me vaya —fruncí el ceño, temiendo por un segundo que él iba a dejar de insistir, estaba muy equivocada—, pídelo y lo haré —su aliento choco contra mi cuello, enviando pequeñas chispas de electricidad a todos lados—. Eso probará que no miento —su nariz rozo mi cuello—. ¿Es eso lo quieres? —su voz siendo susurrada golpeó en mis nervios como una llamarada—. ¿Quieres que me vaya? —su barba rozo mi cuello y una corriente me estremeció. —Estás jugando sucio. —Ambos sabemos que es la única manera de ganar. Fiel a lo que siempre hacíamos, solo puso su mano en mi cintura, avanzando con la palma abierta hast

