RAINER En poco tiempo las puertas del caos se abrieron de par en par. —Por favor, no dejes de llamar. Es lo que Bianca había dicho, con voz temblorosa y ojos brillosos. No pude hacer otra cosa más que asentir antes de que ella se dirigiera a los invitados preguntando por su pequeña hermana, aunque en el fondo los dos sabíamos que no tenía caso, Leah no estaba en el salón y por lo que sabíamos, ni siquiera en el hotel, pues ya llevamos casi una hora buscándola con ayuda de algunos meseros. Marque el numero en la pantalla y espere. Esperé hasta que fui enviado a buzón, así que volví a intentar, el resultado fue el mismo. En algún punto el simple hecho de escuchar los interminables "bip" de la llamada en espera comenzaron a ponerme los nervios de punta, me sentía agitado y solo podía pe

