Después de aquel enfrentamiento con Belinda, decido ir a mi habitación para calmarme y luego volver con Linsey, pero al llegar, me encuentro con Jennifer. —¡Me encantó, simplemente me encantó! —dijo emocionada. —¿De qué hablas? —fruncí el ceño confundida. —De cómo pusiste a la víbora de Belinda en su lugar. ¡Me fascinó! —expresó con una sonrisa de oreja a oreja, y yo me reí un poco. —Deberías dejar de escuchar detrás de las puertas. —Soy muy curiosa —contestó con orgullo, y continuó. —Pero de verdad Daphne, al principio pensé que te dejarías humillar de esa estúpida, y estuve por entrar a defenderte, pero no lo hiciste, te defendiste de una forma magistral —me felicitó. —Bueno, solo espero que ya le haya quedado claro que no le voy a permitir que me humille y mucho menos que me amen

