Salí de la cafetería, faltar a lo que quedaba de mi jornada laboral no había sido mi mejor opción, pero mi cabeza estaba dando vueltas e incluso estuve a punto de cruzar la calle sin ver a los lados, cuando una mano familiar me detuvo, pude sentir sus uñas postizas aferrarse en mi piel. Me giré en su dirección y era Zoe, quien había salido persiguiéndome junto a Pablo. Ella me veía con el ceño fruncido y la mandíbula tensa, tal vez por mi actuar. —Escucha, sé que puede ser complicado recibir una noticia así, pero no dejes que te consuma y enfréntala. ¿En serio vas a huir como una jodida adolescente berrinchuda sin antes pedirle a Jax explicaciones? —masculló, negando con la cabeza. El viento soplaba con intensidad, logrando mover su coleta al igual que mi cabello, tuve que quitarme algu

