Había pasado un día desde el incidente y yo no quería salir de mi habitación. Jax se enteró de todo lo que sucedió porque había escuchado la conversación mediante mi celular, cosa que lo puso furioso y desesperado en ir a buscarme. Y eso hizo, aunque llegó tarde, cuando los policías habían cerrado esa calle para que las personas no anduvieran por ahí ya que lo consideraban peligroso mientras Richard seguía suelto. A pesar de que tardaron horas buscándolo dentro del bosque, no encontraron ni el más mínimo rastro, como si se hubiese desvanecido. Me aferré a la almohada, pensando en todo lo que había pasado el día anterior y lamentándome por haber sido una cobarde que puso en riesgo a mis colegas. Tocaron la puerta, sacándome de mis pensamientos. —¿Puedo pasar? Un Jax preocupado se asomó

