CAPITULO CUATRO

1638 Words
Massimo.- — Massimo... despierta mio piccolo... Abrí mis ojos con dificultad, una luz cegadora apuntaba directamente a mi rostro, haciéndome sentir perdido ¿Donde estoy? es lo único que soy capaz de preguntarme, mi cabeza da vueltas, de momento pequeños recuerdos pasaban por mi mente en fracción de segundos Nonno... el parque, ataque cardíaco, monstruo... aquello hizo que me levantara de golpe, ignorando por completo los mareos que no me permitían mantener cuerdo, mantenerme de pie, me incorpore con rapidez, una voz poco familiar me alerto de inmediato — Señor D'Angelo, por favor calmese, no se encuentra bien, necesita descansar. Aquella orden hizo que mi autoritario apellido saliera relucir — No me des malditas ordenes ¿Dov'è mio nonno? — dije con sumo desespero La mujer a mi lado, bajo su mirada al piso, notandose nerviosa y algo angustiada — Señor... tuo nonno è morto questa mattina... Lo sabia, sabia que habia fallecido, es solo qué... necesitaba aceptarlo enteramente, por momentos, pequeños recuerdos de Nonno llegaron a mi mente haciendome sentir devastado — Piccolo, vayamos al parque. Necesito hablar contigo — ¡Claro nonno! — escondi lo emocionado que estaba de escuchar aquello, cualquier otro lugar es mejor que estar solo en casa... Siempre me ha gustado el parque, las flores, el sonido de la lluvia, los pajaros cantando, moviendose de un lado a otro, los niños con sus energias de felicidad, con gritos efusivos y su imaginación para poder divertirse, aunque... aun cuando en el parque solo soy capaz de ver a los otros niños haciendo cualquier cosa que les permita divertirse, ya que no estoy autorizado a compartir con ellos ningun tipo de acción, solo me limito a observarlos, me he acostumbrado a ello, a solo mirar y disfrutar de las escenas que me gustaria vivir. Estar en casa solo me recuerda lo vacio que soy... lo triste que es vivir una vida como la nuestra, veo a Nonno muy poco, Beatrice siempre ha estado conmigo, pero... no ha sido enteramente suficiente, el entorno del parque me permite sentirme libre en ese sentido, aun cuando se trate de una conexión superficial , disfruto estar rodeado de personas que no me conocen, que desconocen mi insignificante vida, que soy una persona que conserva todo, pero aun así soy carente de algo tan importante, amor... para ellos solo soy, alguien. No existe relevancia, importancia, diferencia, solo soy un chico más... — Massimo. Aquel llamado hizo que mi hilo de pensamientos desapareciera para dar toda mi atención a la unica persona en este mundo que admiro, mi Nonno. — ¿Sí, Nonno? — mire en su dirección, intentando entender que es lo que desea anunciar, veras... cuando Nonno Leonardo desea decir algo, siempre insiste en caminar en el parque, es una costumbre suya que adopto conmigo, es como si pudiera entender que aquel desmesurado y poco habitual entorno me hace sentir mejor, que no le permite la cabida al desanimo y al descontento. Solo, me hace sentir comodo conmigo mismo y se que él lo sabe. Nonno tenia ambas manos juntas en su espalda, dandole una postura fria, autoritaria y voraz, haciendome sentir mucho más intimidado que de costumbre, podia ver como se debatia en hablar o mantenerse callado, minutos despues, rompio el incomodo silencio y dijo. — Ultimamente he notado tu... desanimo y descontento. Supongo que estas... triste o quizas algo decepcionado de la vida — su mirada estaba perdida, mirando hacia cualquier lugar, mostrandose desinteresado — no quiero que seas debil — continuo — deja de sufrir por eventos pasados, en lugar de estar en la especie de depresión y luto en el que te encuentras, busca la realidad y afirma tu futuro, hazte grande, importante, haz un nombre, marca tu legado, guarda mi apellido, deja de comportarte como un infante, eres el unico capaz de conservar mi legado. Non mi deludere — sentencio. Aquello hizo que todos mis pasados pensamientos se conviertieran en debilidad, que sentir dolor por la muerte de mis padres, que no pueda abrazarlos y sentir su contacto, que sentirme en soledad, que mi realidad sea triste es... debilidad. Aquellas ultimas palabras de Nonno estaban en mi mente, rondando sin descanso, repitiendose una y otra vez No me decepciones... — No quiero ser debil Nonno, no deseo decepcionarte — dije, sumergido en mis pensamientos , eleve mi vista en su dirección — quiero... quiero ser como tú. — Non essere debole. No seas débil — No seas débil — dije, ignorando por completo la situación que me acarriaba justo ahora — Él me enseño que el dolor es una maldita debilidad — mire mis manos temblorosas y continue — la debilidad es para cobardes — reafirme, convirtiendo mis manos en puños, apretando con fuerza los mismos. Levante mi rostro con autoridad, saliendo de aquel abismo en el que me he encontrado nuevamente, para mantenerme firme. — Señor Massimo... ¿esta bien? Mire con recelo a la mujer a mi lado. — Soy Massimo D'Angelo — afirme — ¿cuando culminara la autopsia de Leonardo? — aquella expresión fue tan fria que pude ver la tension en sus hombros ante mi respuesta, dejandola completamente desbocada — ¿cuando culmina la autopsia de Leonardo? — repeti una vez más con hastio, haciendola tiritar de miedo — Yo... no...no lo sé señor. — Es tu trabajo. — Yo... — bajo su cabeza apenada — lo siento... iré a notificar a los medicos su petición y vuelvo enseguida... señor. — Bien — exprese, mientras ajustaba nuevamente la corbata de mi traje. Horas más tardé.... Me encontraba en el hospital, totalmente ageno a lo que sucedia a mi al rededor, me destine a esperar aquella respuesta que necesitaba para largarme de una buena vez de este astroso lugar. La paciencia nunca ha sido mi fuerte, por lo que la espera ha estado carcomiendome y enfadandome a un nivel poco reconocible. Me levante de golpe de aquel incomodo asiento e intente digirigirme hacia la recepción de este lugar. Una mujer peliroja me recibe con una sonrisa fingida — Buon pomeriggio signore, ¿come posso aiutarla? No contaba con el humor necesario como parecibir aquello con amabilidad y cortesia. — Soy Massimo D'Angelo. He esperado por dos horas una respuesta sobre Leonardo D'Angelo, puedo demandarlos por falta de etica ¿lo sabes? — exprese, mientras miraba con desespero mi reloj. Su rostro cambio de amabilidad a asombro en cuestion de segundos. — Señor D'Angelo... mie scuse... — Si quieres conservar tu trabajo te recomiendo que vayas y me des una respuesta en cuanto antes — sentencie — he agotado mi paciencia en este maldito lugar. — Sí señor... — bajo su cabeza en rendición y pude ver como tecnicamente corría hacia una de las tantas salas de este lugar, minutos despues regreso con algunos papeles en su mano — Todo esta listo señor... puede usted realizar todo los tramites para el sepulcro del paciente — me extendio los documentos, mostrandose temerosa. Aquella actitud sumisa me habria gustado en circunstancias distintas, justo ahora solo deseo salir de este lugar de una vez por todas, por lo que tome aquellos papeles con hastio y me dirigi hacia la salida, sin mirar atras. El aire gelido me recibe, esta oscureciendo, puedo admirar una vez más esta gran ciudad, quisiera poder decir que me siento triste, devastado o quizas nostalgico, pero no... Leonardo tenia razón, no somos capaz de sentir nada si es nuestra intención, estamos hechos para fingir, aun sus ultimas palabras rondan mi mente Me esforce tanto por obtener el dinero que tanto ansiaba qué... perdí mi vida, yo... no tengo nada... mi único hijo murió y yo soló... no pude sentir nada... te eduque a ti para hacerte un hijo de puta... pero soló hasta ahora puedo ver el daño que te he causado hijo... tú... tienes tiempo Piccolo... tienes tiempo. Agite mi cabeza con fuerza, alejando con aquel acto mis pensamientos. — Concentrato Massimo... concentrato. Hui rapidamente de aquel lugar, no sé con certeza que es lo que haré justo ahora, solo puedo entender que necesito encargarme del sepulto de Nonno, es lo que justo ahora debo hacer. La mañana siguiente... Me encontraba en el cementerio, mirando de forma fija la tumba dondé recien fue sepultado Leonardo, escuchando un sermon que solo se asemejaba a idioteces sin sentido, empleados de Nonno estaban frente a mi mostrando una fingida nostalgia, acercandose sin reparo, dandome palabras fingidas de consolación, ignorando por completo mi mueca de desagrado hacia sus vacias palabras, hipocritas. La unica persona capaz de sentir algo por la muerte de Nonno es Beatrice, quien se ha lamentado por la misma desde que lo supo, en este lugar, rodeado de farsantes usando prendas negras, mostrandose piadosos y consoladores, solo puedo pensar en las palabras de Leonardo D'Angelo justo antes de irse. ¿Que he hecho?... Me acerque por instinto a su tumba, me incline sobre la misma depositando una rosa con delicadeza, notando las palabras grabadas en el yeso Qui giacciono i resti di: LEONARDO. F D'ANGELO "Se un triunfatore" las palabras salieron de mí sin pensarlo — Un imperio Nonno, es lo que has hecho y prometo guardar con honor nuestro apellido. No soy debil, soy un triunfador. Con esas ultimas palabras, me aparte e intente incorporarme, de pronto desmesuradas gotas de lluvia me empañan, arropandome por completo con la inesperada llovizna, levante mi rostro, pude ver como la mayor parte de las personas corría para refugirase de la fria lluvia, mire la tumba de Nonno una vez más, como las gotas cubrian las flores, mojando la tierra, dando un aire de nostalgia, Beatrice se acerco a mí con un gran paraguas, refugiandonos en el, tomó mi brazo con delicadeza y dijo — Vayamos a casa señor D'Angelo. Asentí una vez en su dirección y nos alejamos de aquel lugar.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD