Entro a la habitación luego de dormir a Angela, quien decidió hacerlo con la gata a su costado, parece que no se siente en peligro y aprecio eso de la felina porque mi hija es feliz teniéndola cerca. Cierro la puerta de su habitación con cuidado dejando salir un suspiro. Camino hacia la habitación de Katrina para saber dónde dormiremos. Sí, aquí estoy como un perro faldero yéndole a preguntar a mi esposa falsa en qué cama nos acurrucaremos. Carajo, estoy colocándome realmente blando y lo peor de todo esto es que no sé si me molesta. Al entrar no la veo, pero escucho la ducha encendida a lo que asumo que se está dando un baño. Miro la habitación observando otro libro diferente en su buró. Comenzó otro nuevo. Me acerco para fisgonear y lanzo mi cuerpo en la cama abriéndolo donde lo dejó,

