Mi cuerpo se siente extraño y mis pulsaciones siguen elevadas mientras miro al sujeto que dice ser mi padre, ese a quien no pude idealizar, porque desde siempre e intentado entender lo que mi madre siempre nos dijo; sobre que él nos abandonó y que no merecíamos vivir su vida, además de que, probablemente estaba muerto. Esto no puede ser real. Realmente nos abandonó, él tenía los recursos para ayudar a nuestra madre, a mi abuela y a nosotras, sobre todo a Camilla, hubiéramos evitado o descubierto a tiempo su condición para un tratamiento a temprana edad. Respiro de forma desnivelada mientras experimento el dolor en mi garganta por un nudo que me cuesta tragar. Aprieto mis manos por la tensión en mi cuerpo y niego con la cabeza con su mirada en mí. ―No…tú no eres mi padre ―murmuro negá

