+IVANNA REAL+ Estoy en el patio, caminando de un lado a otro, buscando con qué maldito valor volver a llamar a esa hija de los animales. El teléfono en la mano, los dedos temblando, las uñas clavándose en mi propia palma. Y de pronto, escucho pasos. —¡Katya! —una voz masculina, fuerte, segura, y antes de que pueda reaccionar, alguien corre hacia mí. Me agarra de la cintura, me suspende en el aire y me da una vuelta como si yo fuera una maldita muñeca de circo. —¡¿Qué haces, idiota?! —grito, y antes de que me suelte, me planta un beso en la frente. —Te he extrañado tanto… Mi niña, soy Leo... —susurra él. Y ahí… exploto. —¡SUÉLTAME, idiota! —le grito, empujándolo con toda la fuerza que tengo—. ¿Cómo te atreves? Él retrocede, sorprendido, como si le hubieran apagado la luz en la car

