Mentiras

1099 Words

Entro. La oficina está vacía, silenciosa, con ese aire frío que siempre me incomoda. Cierro la puerta detrás de mí, respiro hondo y empiezo a balbucear sola, como si me estuviera dando ánimos: —Ya está. No más. Se acabó. Se lo devuelves y listo. De pronto, como si fuera un arranque de rebeldía, de rabia, de querer recuperar aunque sea una pizca de control, comienzo a quitarme la ropa. El vestido, bajándolo con manos temblorosas, hasta que me queda colgando en una mano. Estoy en ropa interior. Es mi forma de decirle: no me quedo con nada tuyo, no me manipulas, no me humillas más. Y justo en ese instante la puerta se abre. Doy media vuelta bruscamente, con el vestido en la mano y el corazón saltándome en la garganta. Y ahí está. El ogro. Apoyado en el marco de la puerta. Su mirada dura,

Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD