¡Su esposa!

1047 Words

Siento cómo me arde la piel, cómo mi estómago se retuerce en una mezcla de nervios y deseo. Mi corazón late tan fuerte que temo que todos lo escuchen. Sus labios se mueven contra los míos con un dominio absoluto. No hay prisa, pero tampoco suavidad exagerada. Es un beso que marca territorio, que dice: eres mía. Mis manos, temblorosas, no saben dónde ponerse. Una se aferra a su solapa, como si necesitara sostenerme, y la otra queda suspendida en el aire, perdida. Y él… él me aprieta un poco más contra su cuerpo. Siento el calor de su pecho a través del traje, la fuerza contenida en cada músculo. Un gemido, pequeño, traicionero, escapa de mi garganta. Y en cuanto ocurre, él sonríe en el beso, como si hubiera ganado una batalla invisible. Lo odio. Lo odio porque sabe. Sabe exactamente

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