Se detiene frente a uno de los electrodomésticos y se inclina para leer. —¿Hmm? ¿Qué es lo que dice? ¡Aaaah! —su grito es mitad frustración, mitad sorpresa—. ¡Aquí sólo hay tecnología avanzada! Ni veo dónde está la cocina… Ahí no aguanto y suelto una risa baja, contenida, porque la condenada realmente no sabe dónde está. —¿No sabe dónde están los quemadores? —murmuro para mí, sin moverme. Ella sigue hablando sola, buscando un vaso, un tenedor… y empieza a aplastar el banano como si estuviera preparando un puré de bebé. —¿Dónde está la licuadora? —insiste, mirando a un lado y a otro. Entonces, da medio giro… y sus ojos se iluminan. —¡Ahí está! Camina hacia ella, abre la tapa, echa el banano que había machacado y luego la leche. —Y ahora… ¿qué debo tocar? ¡Muchos botones! Bueno… Kat

