+IVANNA-KATYA+ Esta vez no me fui al tocador. No. Esta vez me quedé, porque estoy que ardo. Y no de calor, sino de rabia. Ese infeliz volvió a ser el maldito ogro. El hombre que me grita como si yo fuera su saco de boxeo personal. ¡¿Qué se cree?! Veníamos juntos en el auto, y por un momento pensé que todo iba bien, que hasta lo estaba disfrutando. ¡Ja! Ilusa. De la nada, cambió de humor, explotó como un volcán y terminó gritando en mi cara. Maldita sea, se comportó como un perro rabioso. Y no de esos que muerden por instinto, no. De esos que ladran porque creen que son dueños del mundo. ¿Qué le pasa? ¿Es bipolar o qué? No lo sé. No lo entiendo. Pero me preocupa. Sí. Aunque me cueste admitirlo, me preocupa. Creo que ese hombre tiene una enfermedad… y no de las normales. No, de esas rara

