+++++++++++++++++++++++++++++++ —¡Calma, mujer! Parece que quieres borrar algo. —Quiero borrar que existo. —Respondí, sin mirarlo, jugando con el vaso vacío entre mis dedos. Mila se inclinó hacia mí, con ternura en los ojos. —¿Tan mal te va en el amor? Reí, esa risa rota que me sale cuando digo verdades disfrazadas de chiste. —La verdad… no conozco qué es eso. Me serví otra copa. —Otro, por favor. Mauricio sonrió, divertido, como si yo fuera un espectáculo en vivo. Y mientras tanto, el ogro… él. Alexei. No dejaba de mirarme. Sus ojos eran cuchillos, bisturís, fuego escondido. No hablaba, no sonreía, no decía nada. Solo observaba. Analizaba cada palabra como si pudiera leerme el alma. Me sirvieron el trago y lo tomé, despacio esta vez, saboreando cada gota. Después volví a concent

