01 de febrero “Ser mamá no era sencillo, para nada. Ningún libro servía, ni siquiera como guía para recorrer ese camino. Cada persona lo hacía como podía, intentando usar todas las herramientas a su alcance para poder ayudar a aquel bebé, que amabas instantáneamente en cuanto lo veías. Nunca había pensado la suerte que había tenido con Benjamín. Lo había podido criar y mimar las 24 horas del día durante los primeros tres años. Teniendo lo necesario para que pasara de ser un bebé a un nene, sin problema alguno. Pero luego el dinero se había agotado… La idea de trabajar, y dejar a mi hijo en manos de una desconocida, para poder ganar dinero, me había parecido fatal. Dolía ver como tu bebé lloraba, preguntándote que había hecho para que todo cambiara. Y las explicaciones costaban aún más.

