18 de mayo Me miré en el espejo, confirmando que todo estaba en su lugar. Me había puesto un sweater corto rosa pálido, un jean azul ajustado y unas botas negras. Estaba sencilla, pero delicada. Y sin embargo sentía como si la garganta se me hubiese cerrado, claramente una señal de que los nervios me estaban matando. ¿Por qué mierda me había metido en eso? Iba a cenar a la casa de los papás de Nicolás. Ellos querían conocer a la persona que le iba a enseñar italiano a su hija, lo cual como madre me parecía perfecto, pero como ser humano… Estaba a dos segundos de tener un paro cardiaco. —Mami— me llamó Benjamín mientras señalaba la puerta de entrada. Ni siquiera había escuchado el timbre. Si seguía estando tan nerviosa no iba a llegar ni a los veintidós. Agarré la mano de mi bebé y

