Epígrafe
Dicen que las heridas uno mismo las puede sanar, pero ¿qué tan cierto es que se llegan a curar completamente y por sí solas?
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¿Qué pasaría si un contrato termina uniendo a dos personas obstinadas en creer que no están listos para amar nuevamente?
Cuando te das cuenta de lo maravillosa que puede llegar a ser una persona, no sólo te enamoras de su físico, sino más bien su manera de pensar y ver la vida.
— Vamos Aranza, te prometo que no los veras — pronuncio Jasen
—Yo jamás pensé regresar — me sinceré sin argumentar nada más
Cuando el destino, las casualidades o los juegos de la vida te realizan una mala jugada, es mejor aceptarlo y seguirle el juego, caso contrario estaríamos quitándole el sentido a la vida, y en esta historia no es la excepción, un contrato y un viaje en donde su prioridad son los negocios y adquirir beneficios propios se verá envuelto en diversas situaciones que los llevaran a ser conscientes de lo que dejaron a medias y resolver aquello.
Te invito a que sigas leyendo esra fascinante historia en donde un matrimonio por contrato une a dos personas obstinadas en que el amor a nacido para ellos.