Durante los próximos dos meses, mis bebés no dejaron de crecer, mi panza estaba enorme y hacia un contraste demasiado grande con mi pequeño cuerpo. Aún así, cada vez que me miraba al espejo, mis ojos brillaban con emoción, tener a mis hijos creciendo dentro de mi, me daba una emoción que no podía creer aún. Es algo mágico que espero en algún momento todas las mujeres puedan experimentar, porque te hace sentir poderosa, valiente y con muchas ganas de comerte el mundo porque tienes que velar por la vida de tu hijo y de tu misma. A veces tengo miedo, soy humana y me llenó de incertidumbres de qué será lo próximo en pasar por mi vida, en como haré para mantener a mis dos bebés, pero luego respiro hondo y me digo que luego puedo pensar en eso, que por ahora debo concentrarme en mí embarazo y

