Esa mañana salieron juntos en su auto, Mark no pensó en que los podrían ver, sólo en que iba acompañado de su mujer y de que en pocas horas estarían disfrutando de unos días llenos de miel. Reían y hablaban mientras se conocían un poco más, a los dos les gustaba la misma música y amaban el teatro, Diana amaba leer y Mark tenía una gran biblioteca, la casa parecía haber sido diseñada especialmente para ella, Diana caminaba en ella como si toda la vida hubiera vivido allí. Para Mark su vida irradiaba luz y felicidad por todas partes. Cielo, ¿que te parece si después de llegar vamos a caminar un poco? hay un lago cristalino cerca de la cabaña y su agua es fresca y el color de sus aguas te encantará.. Al llegar dejaron las maletas en la cabaña y tomados de la mano caminaron hasta el lago,

