Mientras Diana conducía hasta su casa muchas cosas pasaban por su cabeza, había tenido un día demasiado duro, había volado hasta su casa pensando con dolor en la traición de su esposo con su amiga, se enteraba de que todo era mentira y luchaba con la preocupación por su esposo. Había pasado en pocas horas por un mar de palabras y aunque deseaba no pensar en ellas, algo de lo que le había dicho Andrea taladraba su cabeza, aunque no quería sentirlo Andrea le había clavado una espina en su corazón y esa le estaba molestando y estaba causándo un conflicto en su interior. Al llegar a su casa su esposo Mark aún dormía y todo en la mansión se sentía frío y muy callado, sus hijos no estaba para recibirla ni sus risas alegraban el salón, era muy extraño para ella volver a su casa y no sentirse e

