Los pequeños Dublain ya cumplían los cuatro años y medio, eran muy listos y curiosos, se llevaban muy bien con la amiga de sus padres, Andrea Collins. Ella los trataba con mucho cariño, como si fueran sus hijos, algo que a Diana le gustaba mucho y apreciaba de Andrea, pero para Andrea ya era hora de enviarlos lejos de la casa de sus padres. El estudio sería su arma secreta. Andrea les contaba a los gemelos lo maravillosa que era su antigua escuela, los bellos paisajes y las aventuras que había vivido en ella, su escuela era un sueño hecho realidad. Ella no dejaba de hablar de la gran escuela en la que ella se había educado, sus excelentes profesores, lo segura que era y el magnífico lugar que era para educar a un niño. Curiosamente no lo hablaba con los padres claro, si no con los n

