El sol parecía decirle a los hermanos Mark y Alex Dublain, es hora de crecer. En el fondo tanto Alex como Mark se habían acostumbrado a sentirse deseados por las mujeres que llegaban a sus oficinas, algo que no les sucedía a sus primos, a ellos parecía tocarle lo profesional, chicas serias o señoras y sus maridos. En cambio a los hermanos Dublain las chicas los seguían y en muchas ocasiones se vieron en situaciones difíciles e incómodas. No era un asunto que solo les ocurría a ellos, sino a su padre que aún siendo viejo un par de mujeres no tan mayores y sí muy elegantes habían tocado a su puerta ofreciendo cariño. Pero su papá ya había pasado por una separación y no le provocaba hallarse envuelto en una aventura, era demasiado molesto verse entre perseguido por mujer

