Ella, estuvo todo el día pensativa y triste, no le contó nada a su madre para que no se preocupara, cuando él llegó la encontró un poco lejana, pero entendía que el proceso que estaba viviendo no era fácil.
Cuando su mamá se fue a dormir, y ellos conversaban trivialidades, ella le preguntó, si para él, no era aburrido quedarse todo el tiempo pendiente de ella y no salir con sus amigos a divertirse, le respondió, que para él su gran diversión, era compartir su tiempo con ella, que era el centro de su vida, que nunca fue una persona muy rumbera, así que no tenía que preocuparse por esas cosas, ya tendrían tiempo, para salir juntos, cuando quisieran.
Ella no quería exponer a la enfermera, contándole lo que le había dicho, y menos a su asistente, para nada era una persona de chismes ni enredos; le preguntó sobre sus alumnos y de paso le dijo que su alumna era muy linda, él sonrió y le contestó ¿te parece? Para mí la más hermosa eres tú, la abrazó y terminó la conversación.
Su mamá debía regresar porque tenía citas médicas pendientes, y cosas que hacer, se despidieron en el aeropuerto, ella muy triste, su madre muy agradecida con su yerno y sabiendo que su hija quedaba en las mejores manos, en ese tiempo le había tomado mucho cariño, había confirmado, el gran amor que profesaba por su hija y lo valioso como ser humano.
Su rehabilitación iba viento en popa, un día que él pasó a recogerla al centro de Rehabilitación se encontró con el director y este le dijo que estaba muy contento con la recuperación de su novia, que se veían los beneficios de la práctica del yoga; que ellos estaban pensando en contratar sus servicios para que los ayudara en la rehabilitación de sus pacientes, él quedó de pasar una propuesta.
A los pocos días lo llamaron al Instituto, y le comunicaron, que su propuesta había sido aceptada; se dedicó a cuadrar turnos y los talleres que podrían servir, habló con los instructores que pudieran laborar en la clínica de rehabilitación, debían trabajar de la mano, con los médicos y los fisioterapistas.
La noticia le dio gran alegría a su novia, quién se sentía más segura desde que estaba caminando en muletas, pues ya se podía desplazar sola, y pronto podría usar un bastón, los dolores ya no eran tan fuertes, y la medicación también había bajado.
Mientras la enfermera, seguía chismeando cosas, producto de su imaginación, ella, inteligentemente, prefería no contestar ni hacer ningún tipo de comentario, al respecto, pero algo le iba quedando en su corazón; él era tan centrado, tierno, correcto y serio, que la hacían dudar; esto ya la estaba cansando; un día le dijo a su novio, que se sentía mucho mejor, que creía que ya no necesitaba la enfermera, y así fue; pero él, con su buen corazón, para que no se quedara sin trabajo, la recomendó en la Clínica de Rehabilitación.
La enfermera, a pesar de haber conseguido, un mejor trabajo, se molestó con ella, por haberla retirado de su cuidado, y pensó que no merecía un novio como el que tenía.
Pasó el tiempo, ella estaba mucho mejor y debía regresar a su país, para que revisaran la cirugía realizada, y determinar si se le debía retirar el material de Osteosíntesis, usado en el procedimiento, o no, hablar en su empresa, y tantas cosas que quedaron pendientes.
Se despidieron, él con todo su amor la abrazó, ella llena de tristeza, por dejarlo, muy agradecida por todo lo que ese hombre maravilloso, había hecho por ella, pero sabía que era importante ordenar sus pensamientos, y así decidir qué hacer con su vida y qué sería lo mejor, para los dos, respecto a su relación, necesitaba reflexionar.