Él, Cuando logró calmarse un poco, llamó a su asistente y le pidió que le comprara un pasaje de regreso a su país en el primer vuelo que encontrara, y que le avisara a la persona que lo había reemplazado cuando fue a la Asamblea, para que se encargara de la Institución, mientras él regresaba.
Preparó todo, llamó a su madre le avisó del accidente y le pidió que fuera a la clínica.
Se comunicó, de nuevo con su cuñado, le preguntó por ella, este le informó, que se encontraba, en ese momento, en cirugía; que la intervención no daba más espera, que el resto de exámenes habían salido bien, que no se preocupara, que ella iba a mejorar pronto; cuando preguntó por la hora de visitas, le contestó que le expediría un permiso especial para que pudiera entrar a la clínica en cualquier momento, pero que la autorización, para cuidados intensivos, solo la podía realizar el médico tratante.
Viajó ese día como a las tres de la tarde, lo acompañaba la esperanza de que ella mejoraría pronto, su práctica de tantos años, lo ayudó a recobrar la serenidad.
Llegó a su apartamento y salió casi de inmediato hacia la clínica, allá encontró a la familia de ella, la madre lo saludó con gran cariño, igual su cuñado, quien le dio pormenores de la situación de salud de su hermana, y también estaban sus padres, su mamá percibió de inmediato, el dolor que acompañaba a su hijo.
Ese día no pudieron verla, pero el hermano les dijo que todo estaba bien, solo que se encontraba en coma inducido y preferían por ahora evitar las visitas, así que se despidieron, él acompañó a sus padres, a casa, su mamá trató de darle ánimo, tomo un té y salió hacia su apartamento.
El siguiente día recibió una llamada del amigo de su novia, se encontraba ya en recuperación en casa, quiso explicarle lo que había ocurrido, y se excusó por haberle permitido que manejara hasta su casa, él lo tranquilizó, diciéndole que no se preocupara, que esas son cosas que pasan en cualquier momento y en cualquier lugar.
Salió hacia la clínica, con la esperanza de poder verla, paso donde su cuñado y este le contó que habían iniciado la reducción de la sedación, que era el paso previo para despertarla, que hablaría con su médico para que le permitiera verla.
Finalmente, pudo visitarla, estaba conectada a varios aparatos, le tomó la mano, le habló dulcemente, le dijo que estaba ahí para ella, que la amaba con toda su alma, que entre los dos, enfrentarían todo y que juntos lo superarían; lo invadió una gran tristeza, al alejarse.
En la mañana, pasó al Instituto a arreglar algunas cosas, llamó a la clínica, pero ella aún no reaccionaba, seguramente iba a pasar otro día igual, utilizó el tiempo, para hacer algunas diligencias y en la tarde, fue donde su suegra, la acompañó un rato, hablaron de varias cosas y trató de tranquilizarla, seguramente, al siguiente día, ella recuperaría la consciencia.
Él, igual, fue hasta la clínica, la vio un momento, aprovechó para recordarle, su gran amor y los planes que tenían.
El día siguiente, su cuñado lo llamó y cito a toda la familia para que estuvieran presentes, pues le suspenderían los sedantes por completo, para que recobrara la consciencia.
Sobraba advertirles que iba a encontrarse confundida, perdida y que necesitaba, de todo su amor comprensión y ánimo, que eso la ayudaría mucho.