Un Nuevo Destino

899 Words
CAPITULO 01 "Siempre pensé que mi vida era ordinaria". No era la mejor estudiante, pero tampoco la peor. No tenía un trabajo emocionante, pero al menos me permitía comprar los mangas y novelas que amaba. Mi rutina era simple: despertar, asistir a la universidad, volver a casa y sumergirme en historias de romance, obsesión y traición hasta que el sueño me venciera. Era un poco solitaria, pero nunca me molestó. Mis mundos favoritos estaban dentro de las páginas de mis mangas. Mi más grande pasión era el manga omegaverse, un género que mezclaba jerarquías biológicas con intensos dramas románticos. Me fascinaban las historias de amor retorcidas, donde los personajes luchaban contra el destino, donde un amor imposible terminaba volviéndose inquebrantable… Pero lo que más me gustaba era el arquetipo del villano trágico. Aquel personaje que, consumido por el deseo y la obsesión, tomaba el camino equivocado y terminaba perdiéndolo todo. Un villano que no siempre era malo por naturaleza, sino moldeado por su entorno, por su dolor. Un personaje que al final recibía el castigo que la historia tenía preparado para él. Jackson era uno de esos villanos. En mi manga favorito, "Mi Amor Secreto por el CEO", Jackson era el antagonista. Un omega que, a diferencia de los demás, había sido criado para ser un alfa. Su madre, una mujer cruel y ambiciosa, lo sometió a un entrenamiento inhumano desde niño, obligándolo a reprimir su naturaleza, a resistir las feromonas con dolor. Jackson creció con una única meta: convertirse en el heredero de su padre y ser reconocido como alfa. Pero todo su esfuerzo fue inútil. En la historia, el CEO Su—el protagonista alfa—jamás lo vio como un igual, ni como un rival, mucho menos como un amante. Jackson se obsesionó con él. Y en su locura, torturó al omega protagonista, tratando de separarlo del CEO Su. Al final, pagó el precio de su obsesión con su vida. El CEO Su, lo mató sin piedad, disparándole a quemarropa. El destino de Jackson estaba sellado desde el inicio. Pero nunca imaginé que me vería atrapada en su historia. Ese día fue como cualquier otro. Me desperté tarde, apresurada porque tenía una clase importante. Apenas tuve tiempo de agarrar una taza de café antes de salir corriendo. El tráfico estaba infernal, como siempre. Mientras caminaba revisando mi celular, una notificación de actualización de "Mi Amor Secreto por el CEO" captó mi atención. "Capítulo final publicado." Mi corazón latió con emoción. Finalmente iba a ver el desenlace de la historia… Y entonces, un bocinazo ensordecedor me sacó de mis pensamientos. Levanté la vista, pero ya era tarde. Un choque brutal. Un impacto desgarrador. Dolor. Oscuridad. Silencio. — Desperté en un lugar desconocido. La primera sensación que tuve fue de frío. Un escalofrío recorrió mi cuerpo, haciéndome temblar. Mi respiración era errática, y mi cabeza latía con un dolor punzante. Abrí los ojos con dificultad. Lo primero que vi fue un techo alto, decorado con una lámpara lujosa. Las paredes tenían detalles dorados y el suelo estaba cubierto por una alfombra elegante. Este no era mi cuarto. Con el corazón latiéndome en el pecho, traté de incorporarme. Pero algo estaba mal. Mis manos… no eran mis manos. Eran más delgadas, más elegantes. Mis dedos largos, con uñas impecables, parecían pertenecer a alguien más. Me senté lentamente, sintiendo una extraña liviandad en mi cuerpo. Me sentía diferente. Me puse de pie con torpeza y caminé tambaleándome hasta el espejo más cercano. Y lo que vi me dejó sin aliento. Era hermoso. Inhumanamente hermoso. Cabello plateado como la luna, liso y sedoso, cayendo con naturalidad en mechones delicados. Cada hebra reflejaba la luz de la habitación, creando un resplandor fantasmal. Era un color irreal, casi mágico. Mis ojos… mis ojos eran rubíes vivientes. Un rojo intenso y vibrante, como brasas encendidas en la penumbra. En ellos se reflejaba el temor que sentía, el desconcierto de estar en un cuerpo que no me pertenecía. Mi piel era blanca como la porcelana, impecable y sin imperfecciones. Se veía frágil, como si cualquier contacto pudiera romperla. Mis labios eran rojizos, carnosos, con un color natural que resaltaba aún más contra mi piel pálida. Un rostro angelical, pero con un aire inquietante. Era la belleza de un villano trágico. Era Jackson. Mi mente se llenó de recuerdos que no eran míos. Flashbacks de una infancia cruel, de un entrenamiento doloroso, de noches enteras resistiendo feromonas en un cuarto oscuro, con un collar que me castigaba con descargas eléctricas cada vez que mi instinto omega trataba de aflorar. Recuerdos de una madre que nunca vio a su hijo como un ser humano, sino como una herramienta para el poder. Mis piernas temblaron y me sostuve del espejo. No. No podía ser. No podía ser Jackson. Miré de nuevo mi reflejo, con los ojos abiertos por el miedo. Era él. El personaje que estaba destinado a volverse un villano. El personaje que iba a morir. Cerré los ojos con fuerza, tratando de calmar mi respiración. No podía entrar en pánico. Si esta era la realidad ahora… tenía que cambiarla. Si Jackson estaba destinado a obsesionarse con el CEO Su, yo lo evitaría a toda costa. Si la historia decía que debía morir, haría todo lo posible por sobrevivir. No sería el villano de esta historia. No me obsesionaría. Y no permitiría que nadie decidiera mi final.
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