A Cierra no le importó la expresión exagerada de Lydia y tarareó ligeramente. —Es mi segundo hermano, William. Para evitar problemas, aún no hemos planeado anunciarlo. Señora Navarro, espero que pueda ayudarnos a mantenerlo en secreto. Lydia asintió sin comprender, incapaz aún de reponerse de la información. Un momento después, dijo —¡No te preocupes, no se lo diré a nadie! A Cierra le hizo gracia su adorable expresión y dijo —Gracias por apoyarme esta noche, Señora Navarro. Me gustaría invitarla a cenar si tiene tiempo otro día. Cierra se llevó una buena impresión de Lydia. Intercambiaron información de contacto al salir de la villa. Lydia se apresuró a agitar la mano. —¡No es para tanto! Eres muy amable y considerada. Estaba asombrada de las cosas que admiraba. Cuando pensó en s

