Draven salió de la habitación de invitados y se colocó junto a la barandilla del segundo piso. No tenía buen aspecto y sus cejas estaban muy fruncidas. Probablemente porque le habían despertado, estaba lleno de resentimiento. Era comprensible. Si a Cierra Boyle la despertaran a esa hora, tampoco pondría buena cara a los demás. —Lo siento, no pude encontrar el interruptor. Accidentalmente hice demasiado ruido hace un momento y te desperté... Cierra Boyle no podía recordar las cosas que pasaron ayer, y mucho menos por qué estaba en Villa. Arroyo Pero no importaba, ella estaba en su casa. Ahora que vivía en casa ajena, tenía que ser educada. Draven Trevino la miró fríamente. Tras oír sus palabras, resopló suavemente. —Bueno... Su casa. Si no recordaba mal, la casa era de su propieda

