Me levanté sin preocuparme de apagar el despertador. Pasé mis manos por mi rostro para recordarme que debía despertar y estar bien conmigo mismo. Que necesitaba salir de mi puta cama con su aroma y afrontar un día más lejos de ella, sin siquiera tener una mínima posibilidad de verla. ¿Cuánto llevaba así? Una semana desde que habíamos tenido esa charla. ¿Si quería volver a verla? Lo ansiaba cada noche. Me imaginaba recorriendo su cuerpo con mi lengua y mi libido aumentaba como fuego avivado con el más reactivo de los gases, pero luego bajaba, cuando recordaba que la mujer sólo jugó conmigo. Me usó y me desechó. Decidí levantarme antes de volver a oler la estúpida almohada con su perfume. Quería dejar de parecer un zombie, pero en estos momentos me era imposible. Me duché para espa

