Estaba enormemente agradecida, desde el fondo de mi corazón, el no haberme caído, ni tropezado con los altos zapatos que llevaba. Las piernas me temblaban desde que lo vi en la tarde, parado en la entrada de mi edificio con su nuevo look. Si antes lo había encontrado guapo... Ahora estaba para chuparse los dedos. Creo que el corte que había elegido le venía de maravilla. Y la camisa de mezclilla, y los jeans negros. ¡Hasta los zapatos! ¿Y cuando me preguntó si era soltera? Casi solté la carcajada. ¿De verdad no era evidente? El trabajo me consumía. Vivía para el trabajo y el trabajo vivía por mi. Nos bajamos en la segunda casa que había planificado ver este día. Aunque íbamos un poco tarde, por su culpa, íbamos dentro de lo aceptable. Así que antes de bajarnos le dí todas las indicaci

