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El año pasado las burlas de Slytherin hacia el profesor Lupin por su raída y remendada túnica, habían causado molestia en todos los alumnos que se habían convencido de que Remus Lupin era el mejor profesor que habían tenido hasta el momento.
Pero este año se veía diferente, su aspecto era más saludable, su rostro bien afeitado con su bigote bien perfilado, su cabello peinado con meticuloso cuidado, y su ropa, esta vez parecía encajarle perfectamente, incluyendo su túnica, daba la apariencia de ser de calidad y elegante.
Pero como nunca se le podía dar gusto a los de Slytherin, comenzaron a cuchichear tras su espalda sobre el cambio que tenía y sobre la forma en que había obtenido todo aquello, incluyendo el maletín de piel de dragón con sus iniciales grabadas en color dorado.
-nada les da gusto a esas serpientes- dijo Ron en voz baja a Harry que estaba a su lado en la clase de DCAO mientras el profesor parecía buscar algo en su maletín
-es normal que el profesor Lupin cambiara tanto, después de todo tiene quien se preocupe por él, y de hecho lo hace en exceso, ese maletín fue un regalo de navidad, yo estaba cuando se lo dieron- concluyo Harry
-a que te refieres?- pregunto Ron, el ignoraba completamente gran parte de la vida de Remus, solo unos cuantos sabían que había pasado en la vida privada del profesor los últimos meses.
-la buena apariencia del profesor se debe en su mayor parte a su...
Harry fue interrumpido en el momento que unos suaves golpes se hicieron presentes en la puerta de la sala de estudios
-profesor Lupin, le buscan, creo que tiene una idea de quien – hablo la profesora Minerva mientras se asomaba por la puerta, en el rostro del profesor una sonrisa se hizo presente
-gracias profesora...chicos, nadie se levante de su lugar, y por favor vayan a la página 231 de su libro- a paso veloz camino por el pasillo hasta la puerta
-sabes que es inútil decirles que se queden quietos, no?, con la sonrisa que tienes, es obvio que harán lo posible por enterarse que te hace tan feliz
-realmente eso no me molesta Minny- sonrió
-me da gusto verte tan feliz Remus
Solo le sonrió mientras la profesora Minerva se daba la vuelta retirándose por el pasillo pasando por el costado de la joven que le sonrió- me da gusto verte _____-
-también me da gusto verla profesora
-deje de ser tu profesora hace muchos años _____
-pero siempre le mantendré respeto y no puedo cambiar la forma en la que la veo como mi profesora.
-siempre tan amable _______, espero nos veamos pronto, ven a visitarme a mí también, no es justo que Remus te acapare siempre- la profesora le sonrió retirándose para dejar a Remus y ______ solos
Al ver a la chica, en una de sus manos sujetaba tanto un libro como en la otra una pequeña lonchera.
El profesor camino hasta la joven coloco sus manos en sus brazos, se inclinó dejando un pequeño beso en sus labios
-que te trae por aquí cariño?- pregunto Remus
-amor, se te olvidaron dos cosas en casa- la joven levanto ambas manos
-estaba buscando el libro precisamente- sonrió apenado Remus
-se lo despistado que puedes ser cariño...y estoy segura que aún no te habías dado cuenta de esto- le mostro la pequeña mochila.
Si bien era sabido que el banquete del comedor era deliciosa, para Remus la comida de su esposa le parecía aún más maravillosa, prefería mil veces comer lo que ________ cocinaba especialmente para él al punto en que solicitaba que le preparar un almuerzo para llevarlo consigo, en un inicio le pareció un poco desconcertante a la chica, pero después se acostumbró a todos los días preparar algo para él, incluso solía prepararle postres de chocolate, sin olvidar enviar algunos para Harry, Ron y Hermione.
-si no quiere comer solo, puedo esperar por ti- _______ sonrio con las mejillas rojas
Una amplia sonrisa se forma nuevamente en los labios de Lupin
-me encantaría- dejo un beso en la frente de la chica que le llegaba a apenas sobrepasando su pecho, quizás apenas a la altura de los hombros- solo tengo una hora de clase y después seguirá la hora de comida, podrías esperar en mi oficina?
Le sonrío un tanto tímida
-espero no te importe tener que cruzar por el aula lleno de mis estudiantes para subir las escaleras
-pues- la joven se inclinó a un costado en dirección a la puerta que estaba a espaldas de Remus
Al girar un poco la cabeza sobre su hombro viendo a por lo menos la mitad de sus alumnos observando la escena entre Remus y su mujer.
Con una sonrisa enorme, la chica agito la mano en dirección a los alumnos para saludarlos, cosa que respondieron la mayoría, sobre todo de manera bastante efusiva Ron
-me agradan tus alumnos
-bueno, como su ex profesora de DCAO, conoces a la mayoría
-por eso lo digo, aunque tengo un par de excepciones- sonrió mientras tomaba la corbata de su esposo para ajustarla con cuidado y después palmear suavemente su pecho- simplemente perfecto- dijo mientras se colocaba de puntillas para dejar un suave y casto beso sobre los labios del actual profesor de DCAO, quien dio un suave apretón en los brazos de la chica, reprimiendo todos sus deseos de devorar sus labios, de mandar al carajo la clase, llevarla hasta su despacho y hacerla suya tan duro y constante, que sería inevitable que la chica no quedara embarazada de sus "cachorros" les llamaban ambos a la idea de hijos.
La luna llena estaba cerca, cosa que provocaba que los deseos y actitud de Remus se volvieran un tanto más salvajes, más explosivos y su libido se disparara con solo ver a su esposa.
...
-la profesora _______, es la esposa del ridículo profesor Lupin?- pregunto Draco
-no llames así al profesor- se quejó Harry
-a ti que más te da Potter- respondió con una mirada despectiva – como alguien como él, puede tener una esposa como ella
-que sucede Malfoy?, aun te gusta la profesora _______
-claro que no, lo que me molesta es que una mujer como la profesora puede fijarse en alguien como Remus Lupin
-el amor no tiene que ver siempre con el físico Malfoy- esta vez fue Hermione quien respondió
-y a ti quien te pregunto, inmunda, sangre...
-completa esa frase Malfoy y me asegurare personalmente que como favor especial te expulsen y tu padre te mande a Durmstrang- la ex profesora le sonrió con un gesto que daba miedo solo verla- no tienes ni idea de cuánto frío hace ahí Malfoy
-se tensaron los alumnos de pie
-todos a sus lugares-
No fue necesaria una palabra más, todos corrieron a sus lugares de inmediato sentándose viendo directo a la que había sido hacia un año atrás su profesora
-50 puntos menos para Slytherin por el inadecuado vocabulario de Malfoy, otros 50 puntos menos por falta de respeto para su profesor y 50 puntos menos por levantarse de su lugar
-eso no es justo, no solo nosotros nos pusimos de pie–se quejaron, solo fue necesario que _______ se cruzara de brazos, se semi sentara en el escritorio de Remus para apaciguar las queja de Slytherin
-yo solo me di cuenta de la casa Slytherin, o acaso me estás diciendo que me equivoco?-
-n...no, profesora- al unísono respondieron las serpientes escarlatas
-oiga, pero usted ya no puede restarnos puntos, ya no es profesora
-se equivoca señorita Parkinson- volvió a sonreír con satisfacción- seré su profesora sustituta la siguiente semana, por motivos personales el profesor Lupin se ausentara una semana, así que- sonrió orgullosa
-pero, aun no puede
-pero yo sí- respondió el profesor Lupin, así que señorita Parkinson, será mejor que guarde silencio, no solicito permiso para hablar
-pe...- antes de seguir hablando recibió un codazo de una de sus compañeras- cállate Pansy, que no te das cuenta que la profesora ______ nos restara puntos por nada cuando esté a cargo?
Los leones sonrieron por lo bajo ante el regaño obtenido por parte del matrimonio Lupin –así es como nosotros nos sentimos cuando el profesor Snape nos resta puntos por solo respirar- dijo Ron ganándose una mirada asesina por parte de Malfoy
-como sea, me retiro, ya les informe el mensaje de parte del profesor Dumbledore, así que con su permiso, incluso sin él- _______ se puso de pie, subió las escaleras que daban al despacho del profesor seguida por él-
-aquí tienes, en cuanto termine mi clase subiré para que podamos comer-
-de acuerdo cariño, te espero- con la latente oportunidad de ser vistos por sus alumnos, Remus dejo el estuche de comida sobre el escritorio para llevar a su esposa contra el muro, colar una de sus grandes manos por debajo de su blusa hasta llegar a uno de sus pechos mientras que con la otra la sujeta por las muñecas por sobre su cabeza devorando con deseo los labios de su mujer.
-cariño, no ahora- logro articular la mujer con dificultad en un momento que Remus se retiró para poder capturar algo de aire por la errática respiración
De mala gana soltó tanto las manos como retirar su mano de debajo de la blusa
-te amo- dijo el licántropo
-también lo amo profesor Remus- acomodando su blusa arqueo una ceja en dirección al profesor –no se preocupe profesor Remus, aquí lo estaré esperado
Remus sonrió complacido por el comentario para después salir emparejando la puerta para que ______ pudiera escuchar la clase, el profesor Lupin sabía que su esposa amaba escucharlo hablar mientras da clase, era una confesión que le había hecho tiempo atrás.
...
La clase continuo con normalidad hasta que llego a su fin, _______ escuche el grito de Harry y Ron despidiéndose, mientras Hermione los regañaba por gritar
-tranquilos chicos, yo le daré sus saludo, de igual manera la siguiente semana la verán todos los días-
-gracias profesor, nos vemos mañana- fue Harry quien respondió primero
-que tengan buen día profesor-
-igualmente Hermione
-adiós profesor-
-adiós Ron-
Después escuche la puerta cerrarse, sabía que Remus primero acomodaría los papeles de su escritorio y después subiría, mi esposo era meticuloso cuando de responsabilidades se trata.
Después de leer el Profeta que mi marido tenía en la oficina, comencé a apartar algunas cosas de su escritorio sin mezclar papeles, ya que no sabía que tan importantes eran, además de acomodar algunos libros que estaban fuera de su numeración, mi obsesión por el orden siempre me hacía mantenerme ocupada, cosa que hizo que la horas de clase pasaran rápido.
Cuando estaba terminando, escuche que la puerta nuevamente se abrió y los distintivos sonidos de unos tacones que se acercaban
-buenas tardes Señorita Williams- saludo Remus
-buenas tardes profesor Remus
-profesor Remus?- me cuestione de inmediato
-en que puedo ayudarle?, que la trae por mi oficina?
-bueno, vera profesor...yo
-necesita ayuda con algún trabajo? – pregunto como siempre amable
-no necesariamente, al contrario, quisiera ayudarle yo a usted-
-ayudarme a mí?, en que exactamente es en lo que quiere ayudarme Señorita Williams?
-bueno, vera, yo he cumplido la mayoría de edad ya, así que no sería un problema, y si olvidamos el hecho de que es mi profesor
Wo wo woo, que está pasando aquí?, esta niña se le ha venido a ofrecer a mi esposo?
-disculpe que la interrumpa señorita Williams... su tema tiene que ver con alguna de mis clases?
-no
-con algún trabajo que encargue?
-no
-entonces a mi parecer es un tema que podemos tratar en clase el día de mañana, no?
Se escucharon un par de pasos de los tacones y enseguida otro comentario
-vera profesor, yo sé que usted está soltero y tiene necesidades como cualquier hombre, y yo bueno, para satisfacerlo, yo quisiera ayu...
Las palabras de la chica fueron interrumpidas por Rem
-señorita Williams, lamento este mal entendido, pero se equivoca
-como dice?
-en primer lugar yo no soy soltero, estoy muy feliz mente casado desde hace casi medio año
-oh- se escuchó la voz de la chica, me quiero suponer que le mostro su mano izquierda donde descansa su anillo de bodas
-cuando se refiere a mis necesidades y satisfacerlas, no es por ofenderla señorita, pero no creo que sea capaz de hacer tal cosa, sin mencionar que mi esposa me tiene mas que completa y totalmente satisfecho, por lo que no requiero de su ayuda.
Sonreí orgullosa de mi misma por las palabras de mi marido
-pero...su esposa, es tan buena, tiene mejor apariencia que yo?, mejor cuerpo?
-señorita Williams, usted ya conoce a mi esposa, y le puedo asegurar que es la mujer más hermosa que puede existir
-la conozco?
-la profesora ______ Weller, ahora _______ Lupin, es mi esposa
-l...la....la profesora _______?- pude notar un dejo de temor en su voz, cuando se trataba de las clases, era totalmente difícil de que alguien llenaran mis expectativas lo que me volvía Severa y ella sabía que el meterse con lo que es mío, no era la mejor idea
-ahora si no le molesta señorita, dejemos este inadecuado y vergonzoso tema, hare como que nunca me dijo algo de esto y usted no lo comentara a nadie, una infracción como esta, me podría costar mi trabajo y a usted su estadía aquí en el colegio
-s...sí profesor, lo lamento mucho, no quise incomodarlo- después los pasos se volvieron a escuchar, pero esta vez alejándose y terminar con el cerrar de la puerta
Remus se giró levantando la cabeza para verme al escucharme hablar, me encontraba inclinada recargándome en la baranda de piedra de las escaleras
-tus alumnas son algo especiales-
-tus alumnos no se quedan atrás, si mi memoria no me falla, has tenido más de una confesión
-pero ninguno me había ofrecido sexo- sonreí ladina
Remus tomo su varita y comenzó a subir las escaleras hasta estar frente a mí, por la diferencia de estaturas yo tenía que levantar la cabeza
-bueno, yo te lo ofrezco ahora-
Tome su corbata para jalarlo hasta mí y unir sus labios a los míos mientras prácticamente lo arrastraba hasta la oficina
-Muffliato- dijo agitando su varita, para después hacer otro movimiento –Fermaportus-
Si bien me di la vuelta para caminar en dirección al escritorio, me tomo por la cintura girándome nuevamente frente a él, solo fueron cuestión de segundos para que llevara sus manos hasta mi trasero, lo apretara incluso haciendo un poco de separación para que me levantara enredando mis piernas alrededor de su cadera haciendo presión de su erección contra mi centro, la cual era totalmente obvia, no solo su libido aumenta, los músculos de su cuerpo se tensan, si ya su abdomen esta tonificado, cerca de la luna los músculos se hacen más notorios, y eso incluye su m*****o, se ensancha y si su longitud de por si da nervios, ahora incluyendo eso, me hace cuestionarme constantemente, como demonios logra meter eso en mí.
Friccionaba su m*****o contra mi centro provocando que me humedeciera más, esa era su intención, quería que le suplicara, cosa que al paso que iba lograría que hiciera.
Sus labios se posaron en mi cuello dejando algunas marcas, su lengua recorría de arriba abajo mi piel subiendo mi temperatura caza vez más.
Con mis piernas aferradas a él, lleve mis manos hasta su cabello enredando las fibras entre mis dedos entre jadeos de placer, lleve mis labios hasta su boca para besarlo con pasión, introduje mi lengua en su boca en busca de la de él para jugar la una con la otra, mientras yo lo besaba, el caminaba en dirección al escritorio donde me recostó de espalda, separo mis piernas y tomo los bordes laterales de mis bragas para deslizarlas lentamente por mi piel hasta que las dejo en el suelo, abrió los botones superiores de mi vestido dejando a la vista mi sujetador a juego con las pantaletas, se inclinó sobre mí para besarme nuevamente, una de sus manos masajeaba uno de mis pechos, mientras la otra lentamente comenzaba su camino hasta mi intimidad, un espasmo se hizo presente cuando roso la yema de sus dedos con mi punto C, sacándome un jadeo, sonrió con sus labios sobre los míos complacido de su trabajo.
Dejando un camino de besos, comenzó su descenso por mi cuello, clavícula, se detuvo en mis pechos para jugar con ellos, lamiendo, succionando y dando suaves mordidas en mis pezones que se habían puesto totalmente duros y sensibles, sigue descendiendo dejando besos por mi abdomen, paso por mi ombligo donde dejo un beso, para ese punto ya me encontraba totalmente excitada y húmeda.
Sus labios siguieron bajando por mi monte de venus completamente depilado por motivos de placer mayormente.
Mi espalda se curvo hacia arriba echando la cabeza atrás cuando su lengua comenzó a formar círculos en mi clítoris, estaba estúpidamente sensible, intente cerrar las piernas, pero con ambas manos me detuvo llevando sus brazos por debajo de estas recargándolas en sus hombros.
Su lengua subía y bajaba por entre mis pliegues, rodeando una de mis piernas, se las arregló para estirar su mano hasta que su dedo medio e índice tocaron mi clítoris jugando con el formando figuras, yo solo atine a aferrarme a su cabello con fuerza mientras mis gemidos salían uno tras otro cuando su lengua se introducía y salía, cuando succionaba de mis labios menores dando una extraña sensación a mi cuerpo que recorría desde mi primer vertebra hasta la última con un delicioso calosfrió.
Sus movimientos se tornaron más rápidos, sabía que no duraría mucho a ese paso
-Rem...Remus-me enderece un poco para hablarle dándome una sensual vista de él con su cabeza entre mis piernas –CARIÑO!!- le reclame cuando sentí sus dientes capturar la sensible piel de mi vulva
Soltó una pequeña risa, levanto la mirada mostrándome su bella sonrisa
-perdóname amor, no pude evitarlo- me respondió cual niño pequeño dando excusas por una travesura
-Remus, voy....voy a correrme-
-y cuál es el problema, puedes hacerlo- fue lo único que me dijo para seguir con su trabajo entre mis piernas
-Rem- me aferre a su cabello- Remus- jadeaba su nombre, mis gemidos llenaban toda la habitación, sus manos presionaron la piel de mis piernas jalándome más hacia él y pegando su boca aún más a mi v****a, su cálida respiración rosaba en toda el área, sus labios besaban la entrada totalmente húmeda mientras su nariz en ocasiones terminaba por rosar mi punto C, cada jadeo lo incitaba a mover su lengua más rápido.
Estaba llegando al punto del orgasmo, los músculos de mi vientre se comenzaron contraer, mi abdomen se tensó y con la succión que hizo Remus sobre mi clítoris, termine corriéndome en su boca, prácticamente me senté por la intensidad del resultado del trabajo de mi esposo con su lengua y labios, sujete su cabeza con ambas manos, enrede una de mis piernas por sobre sus hombros para jalarlo a mi centro, tuvo que sujetarme por el violento movimiento de mis músculos.
Quede sentada al borde del escritorio con mis piernas por sobre los hombros de Rem sujetado su cabeza con mis brazos con su boca aun en mi v****a mientras yo trataba de recuperar el aire y fuerzas
-lo disfrutaste nena?- me pregunto volteando a verme, con su índice limpio la comisura de sus labios lamiéndolo después- no me canso de tu sabor
-Remus- le regañe
-que cariño?, es enserio- sonrió orgulloso
Me recosté nuevamente en el escritorio exhausta sin siquiera yo haber hecho algo-está vez te superaste a ti mismo cariño- sonreí cubriendo mis ojos con mi antebrazo, me sentía como si hubiese corrido un maratón
-qué bueno que lo gozaste, pero ahora es mi turno- retire mi brazo de mis ojos para ver cómo se abría la camisa y después las dirigía hasta la hebilla del cinturón en su pantalón donde era realmente notoria su erección.
-preciosa, esto no será nada dulce, no seré amable y tampoco complaceré pedidos, voy a hacerte gritar mi nombre una y otra vez
Ni siquiera me dejo hablar ya que me sujeto de las piernas halándome hasta él ,penetrándome de una sola estocada, un grito de placer se fugo de mis labios seguido de un espasmo, me había provocado un orgasmo en un instante, se formó una sonrisa satisfactoria en su rostro, lo había notado cuando mis paredes internas se contrajeron
-te volviste a correr nena y aun ni siquiera empiezo- comenzó a dar profundas estocadas, podía sentir como golpeaba lo más profundo de mi, como llegaba tan adentro que sentía como llenaba todo mi interior
-c...cariño- dije jadeando mientras él se aferraba a mis piernas halándome mientras empujaba, no podía más que retorcerme del placer que me estaba provocando cada movimiento, cada palpitación de su m*****o dentro de mí, como su rígido estado tocaba ese delicioso punto que me llevaba al éxtasis total.
-te gusta preciosa?- pregunto con una voz ronca y sensual, sin embargo me fue imposible contestarle, al abrir la boca, solo jadeos se escuchaban –que pasa princesa, acaso no quieres contestarle a quien te está follando duro, a quien te la está metiendo tan profundo que no podrías caminar?-llevo una de sus manos hasta mi cuello apretando suavemente.
Y ahí estaba, el sucio lenguaje de Remus, el lenguaje que solo usaba durante el sexo, la primera vez que hablo así, me sorprendí, mi Rem siempre había sido tranquilo, pero escucharlo así, me excita aún más, no olvidare como se moría de vergüenza una vez terminamos de hacerlo, no quería ni mirarme, decía que no era posible que pudiera hablarme así, que no me lo merecía.
Después de un buen rato tratando de convencerlo de que me encantaba su lenguaje sucio, por fin dejo de sentirse avergonzado, ahora es más confiado y dice las cosas cual le cruzan por la cabeza
-vamos cariño, déjame joderte más- sus movimientos bajaron el ritmo, pero la fuerza aumento, cada vez que embestía lo hacía para llenarme totalmente, mis gemidos se unían a sus jadeos
-Remus...más- exigí
-así te gusta?, duro?, quieres más duro?-
-s...sí
-sí, qué?- me pregunto deteniéndose
-sí, señor-
-buena chica- me giro teniéndome primero de pie para bajar la parte de arriba de mi vestido dejando expuestos mis pechos, después de la parte posterior de mi cabeza me llevo contra el escritorio empujándome con la mano, sujeto mi cintura y comenzó a embestir una vez más, mi cuerpo se restregaba contra la fría madera del escritorio, su cadera se movía lenta pero profundamente, el placer me estaba nublando la cabeza, algunas lágrimas se fugaron de mis ojos, lo que estaba sintiendo no me dejaba pensar con claridad, y que Remus me estuviera follando como si fuese a ser la última vez, no ayudaba en nada.
-Rem-
-que pasa, quieres más?- sin dejarme contestar llevo sus manos hasta ni cabello, haciendo una coleta donde enredo una de sus manos mientras la otra la dejaba en mi cadera-
El dolor era un dolor placentero era exquisito, me aferraba al escritorio por los bordes mientras él seguía perforándome, con cada vaivén podía sentir los músculos de mi vientre tensarse, sentía la imperiosa necesidad de apretar, pero en el momento que lo hice, el empujaba más fuerte
-harás que me corra más rápido amor- me regaño- relájate- y fue cuando su palma impacto mi trasero provocando un jadeo en mi
No tenía idea si había sido relajante o excitante, solo sabía que quería que lo hiciera otra vez, si contrayendo mis músculos fue como lo hizo, no dude en volver a hacerlo, y ahí estaba otra vez, su gran mano impactando mi trasero haciéndome gemir su nombre
-Profesor- jadee- señor
-te gusta eso, eh?- su mano froto primero mi trasero y después llego el impacto mientras seguía empujando
-señor, por favor, quiero correrme-
Él se inclinó recargando su pecho en mi espalda, empujando hacia arriba y profundo
-quieres que te haga venir?- me hablo al oído- quieres que te llene de mí?
-por favor
-por favor qué?- jalo un poco de mi cabello reprendiéndome por cómo le había pedido las cosas
-por favor...señor-
-lo siento hermosa, pero te dije, no voy a cumplir complacencias, más tarde en casa podrás pedirme lo que quieras, pero ahora, lo único que quiero es joderte duro y profundo
Recostado con su pecho sobre mi espalda, llevo sus manos hasta mi cadera, volvió a empujar duro y lento, el escritorio se movía violentamente recorriéndose unos cuantos centímetros
Clavo sus dedos en mi piel dándome a entender que pronto se vaciaría en mi interior, levanto una de mis piernas sobre el escritorio, la sujeto ahí mientras me tomaba de la cadera, volvió a penetrarme con fuerza pero esta vez aumentando la velocidad, mis jadeos y gemidos se unieron a los de él, estábamos en el paraíso
-Rem
-casi amor, ya casi- separo mis glúteos con ambas manos dándole un acceso más profundo a mi v****a que estaba completamente llena de él –voy a correrme bebé – fueron necesarias un par de estocadas más a mayor velocidad para que ambos llegáramos al orgasmo, yo grite su nombre perdido entre un gemido mientras sentía su liquido caliente dentro de mí, él se reprimió a un jadeo y un –joder ________, estas apretándome- sin embargo no salió, no le fue posible, cada vez que eyaculaba en mí, su m*****o se ensanchaba evitando que su esperma saliera, por lo que me había dedicado a investigar, esto era para que no se desperdiciara nada de su semen, era para asegurar que mi ovulo fuera fecundado.
Me había dedicado desde que conocía a Remus a investigar sobre los Hombres lobo, a buscar una cura u otro método para que pudieran llevar una vida digna.
Conforme profundizaba en el tema, más cosas encontraba, hacia poco el temor de tener un bebé y que heredara la condición de Remus se había esfumado cuando encontré un libro realmente antiguo donde se hablaba que la Licantropía no era hereditaria, es decir, de madre o padre, a hijo, no siempre y cuando uno de los padres esté libre de ella, en este caso, esa era yo.
Nos dejamos de preocupar por cuidarnos para evitar un embarazo, la idea de una familia había regresado a nuestros temas de conversación.
Con la respiración agitada, imposible de hablar para ambos por el cansancio nos quedamos recostados sobre el escritorio, el sobre mi espalda mientras respirábamos erráticamente
-estas bien cariño?- me pregunto
-aún sigo en el paraíso- respondí escuchando una suave risa de su parte
-te amo preciosa- respondió
-yo te amo a ti Rem
Se enderezo y lentamente comenzó a salir de mí, algo de su semen se escurrió por mi pierna
-vaya que te corriste cariño- le dije al enderezarme y ver como el líquido recorría toda mi pierna hasta llegar al piso-
-lo que provocas en mi querida, es completa y totalmente tu culpa- me respondió besando mi hombro mientras me abrazaba por la espalda rodeándome con los brazos por la cintura.
Las piernas me flaquearon un poco, y si no fuera por Remus que me atrapo, hubiera caído
-ven preciosa, sentémonos- me levanto en brazos, camino hasta su silla y conmigo en su regazo tomo asiento, yo me acomode en su pecho tranquilizándome y tratando de recuperar la fuerza, de otra manera como haría para volver a casa.
-cariño?-
-dime Remus-
-gracias por estar a mi lado todos estos años sin importar la situación -
-no tienes por qué agradecer amor, te amo sin importar que sea lo que se nos cruce en el camino, nadie podrá separarnos, pasaremos el resto de nuestras largas vidas, juntos
-formando una familia?- pregunto con su mano en mi vientre
-claro amor, formando un familia feliz
Beso mi sien, me acomode recargando mi cabeza en su hombro dejando un suave beso notando que había dejado una marca de mis dientes en su piel, cosa que cuando él se dio cuenta me sonrió ampliamente-
-puedes hacer de mi lo que quieras ________, soy tuyo, completa y totalmente tuyo señora _______ katherina Lupin
-así como yo soy tuya Señor Remus John Lupin- cubrí sus labios con los míos en un beso donde le demostraba cuanto lo amaba, Remus era mi vida, era mi todo, y velar por su felicidad y seguridad era lo más importante para mí.