A la mañana siguiente, el sonido de la alarma hacía eco en mi cabeza, no había bebido mucho, pero los sucesos acontecidos me tuvieron toda la noche en insomnio, lo que me llevo a dormir solo unas 2 horas. Me levanté de la cama y fui directo a la ducha, parecía un zombie y no podía faltar al trabajo, la fiesta de anoche había sido un éxito así que hoy sería una locura de llamadas, inversores y compradores, no podía darme el lujo de quedarme en casa, aunque era lo que mas me apetecía. Un baño y una pastilla para la migraña y ya me sentía como nueva, me vestí y salí rumbo a la oficina. Cuando llegué noté el movimiento enseguida, como era de suponer, nos esperaba muchísimo trabajo así que fui directo a mi despacho, me puse a trabajar un buen rato hasta que golpearon mi puerta. - Adelante -

