CAPÍTULO VEINTICUATRO Kate permaneció en la casa de Carol solo el tiempo suficiente para recoger su equipaje y meterlo en el asiento trasero de su coche. No estaba segura de que Carol se hubiera creído la excusa cuando le explicó que necesitaba regresar a Chicago esta noche. Sí, la presentación había ido bien, pero aún quedaba mucho trabajo por hacer. Su escarabajo amarillo flotó por la I-88 en silencio. El camino era recto y simple. En el fondo, Kate estaba tratando de mantener su mente en la carretera. Intentó poner varias estaciones de radio y listas de reproducción del iPhone, pero todas las canciones parecían molestarla. A un lado, fluía el campo, aburrido, sin vida, monótono. Al otro lado, vio granjas blancas con tanques de propano en forma de píldora. Vio un molino oxidado luchan

