CAPÍTULO CUATRO Ray's Diner, era un típico café de pueblo pequeño. Aun usaban servilleteros de metal, asientos de vinilo rojo y una barra con una fila de asientos redondos. Su aspecto de cuchara grasienta y vieja no reflejaba la buena comida que el propietario, Raymond Chow, llevaba sirviendo durante los últimos treinta años. Era el punto de encuentro para los lugareños, especialmente para el grupo de viejos jubilados que se reunían allí cada mañana a tomar café y conversar sobre la granja, cotillear y discutir desesperadamente sobre política. Los batidos de Raymond eran únicos, una combinación de un trozo de tarta convertido en un batido, eran legendarios y atraían a clientes habituales de kilómetros a la redonda. Peter siguió a Kate adentro. Medio esperaba que el lugar estuviera vacío

