En la mañana siguiente Víctor ya no se encontraba ente nosotros, había partido muy temprano junto con un hombre rumbo al pueblo vecino. Christian y yo nos pusimos manos a la obra para decorar el otro cuarto, primero sacamos la cama matrimonial y algunos muebles que no ocupábamos y los fuimos a guardar al cuarto de lavado. Empapelamos las ventanas, bordes de la puerta y ropero y empezamos a pintar el color base de la pared, cuando terminamos de darle su segunda pintada, ya era tarde y nos habíamos pasado la hora de la comida. Después de la comida me tomé una siesta en la sala, cuando desperté Christian ya había lavado toda la ropa nueva del bebe y estaba doblándola perfectamente para después acomodarla en el ropero de la habitación. Lo ayudo con lo último cuando tocan la puerta y David ent

