Estaba sirviendo la mesa, ya habían pasado varias semanas desde que me permitían estar en la planta baja, solo en la noche dormía en el sótano; serví lo últimos cubiertos junto con la jarra de agua en la mesa; desde entonces solo cuando moría de hambre les ayudaba a servir la mesa, ya se había vuelto una rutina, sus golpes habían cesado gradualmente en estas últimas semanas, tenía prohibido subir a la segunda planta y salir al exterior, solo podía transitar en la planta baja, cocina, sala, baño individual y en las noches dormir en el sótano, hasta se podría decir que mi situación mejoró un poco; desde la semana pasada las sesiones de violaciones (sexo) habían aumentado drásticamente cuando antes eran cada tercer o cuarto día, ahora eran diarias e inclusive varias veces, aún sentía culpa ca

