Laura pasó los siguientes días sumergida en depresión, nada la consolaba, nada podía regreaarle a su amado, y eso le dolia más que mil dagas clavadas en su pecho. No salía de su habitación y apenas comía, era como si estuviera muerta en vida, una pena que sabia jamas iba a superar. Todos los días recordaba a Liam , la última vez que se vieron, que se hablaron, que se besaron y al hacerlo era cada vez más tortuosa. Al principio aún tenía la duda de si Oliver le había dicho la verdad, aunque todo parecía que no, hubiera preferido mil veces que todo hubiese sido mentira, rezo cada noche por un milagro, incluso juro renunciar a él si así lo traían de vuelta pero nada paso, su madre se lo dijo con la menor delicadeza posible, le confirmó el deceso de Liam . En ese momento ya todo estaba perdido

