Llegué a mi departamento en Londres cansada pero lista para vestirme y asistir a las cuantas clases de la universidad que me quedaban, ya había sido suficiente y era hora de seguir con las responsabilidades. Fue bonito mientras duró, conocer una vida diferente a la mía pero había que volver a la realidad. En cuanto cerré la puerta tras de mí, mi compañera de piso y mejor amiga, Giselle me bombardeó con su curiosidad. —Ayer estuve en t****k y el algoritmo me mostró un vídeo en el que un jugador le da su abrigo a una fan, y la chica se parece… —Sí, soy yo —La interrumpí antes de que formulará su pregunta en voz alta. —¡No puede ser! —gritó emocionada y saltó del sofá— ¿Cómo? ¿Qué ha pasado? ¡Exijo saber todos los detalles! —solté una risa y resignada a que no iba a poder evadirla me sen

