Conforme pasaron los días, Cédric y yo intercambiamos algunos mensajes, solo para estar al día uno con el otro, pero la realidad era que mensajear con él se había vuelto una adición. No sólo intercambiaba mensajes con él, también lo hacía con Natalia quien me insistía en que nos arregláramos juntos para la fiesta de Declan. Pero seguía pensando que no era una buena idea, considerando que sabía que se celebraría porque ella había abierto la boca y no porque Cédric me hubiera invitado. No podía asistir a una fiesta a la que no era bienvenida, sobre todo porque Declan no era santo de mi devoción, pero si Cédric me quería ahí, entonces lo haría. Y para asegurarnos de eso solo había una opción. Preguntarle. ¿Quieres que vaya? Pregunté, sabía que me entendería sin neces

