De camino a la estación del tren, Natalia dijo: —Otro día iremos de compras, tenemos que comprarte prendas básicas… —Eso sería genial —Le dedique una sonrisa amable. Natalia era muy dulce y tenía un buen corazón dispuesto a ayudar a aquellos que lo necesitaban, en esta ocasión había sido yo. Se había esforzado por hacerme sentir cómoda y segura a pesar de decirle que no estaba acostumbrada a este tipo de vestido, lo cual me respondió con que lo portara con orgullo y seguridad porque el vestido estaba hecho para mí. También agradecía que fuera una chica muy comunicativa que siempre tenía tema de conversación. Excepto cuando me estaba quedando dormida en el tren y me tomó por sorpresa con su pregunta. —¿Piensas mudarte con Cédric algún día? ¿Van en serio? Los ojos casi se me salier

