La cara de él está casi ruborizada, ¿En serio cree que lo pondría a hacer eso? ¿Me ve cara de degenerado?
Escuchar el regaño de Rosse hace que el dolor desaparezca por arte de magia, la ignoro mientras me levanto y corro a la cancha de nuevo, sin antes advertirme que me penalizará uno de los entrenamientos. Al parecer se preocupa más por mis huevos, que yo de ellos y eso me encanta. Solo dos horas y media sudando y corriendo, perfeccionando estrategia y ya todo se acaba. Hay que admitirlo, para ser el primer día aquél chico ha trabajado bien, sino fuera por la belleza que tiene al lado, quizá fuera sido más tedioso para todos, se luce haciendo nada y entregar las bebidas, debería quedarse así y no soñar con entrar al equipo.
— ¡Lo haces bien eh!— Me lleno la boca de suero desde la botella y le doy un pequeño golpe en el pecho — Sigue así man .
Thomas tira una pequeña sonrisa y sigue acomodando algunas cosas. Los chicos por alguna extraña razón caminan rápido hasta las duchas, incluso Martínez con el cual me quedo payaseando después de los entrenamientos, este sale despavorido y desconozco la razón de esa emoción de todos.
Estoy a pocos segundos de salir detrás de ellos hasta las duchas sino es que una mano delicada me detiene. Rosse me aleja un poco del muchacho para susurrarme al oído.
— En una hora en los vestuarios — Suelta una sonrisa rápida y la miro sonriente.
Salgo al trote dejando a estos atrás, me encamino disparado tratando llegando a los vestuarios para quedar como Dios me trajo al mundo, zapatillas fuera, licra fuera y bóxer fuera. Miro abajo y recuerdo como mi pequeño recibió un golpetazo en el entrenamiento. Tomo aire y me dirijo a las duchas quitar toda el sudor de encima. Veo a Juan apurado y pregunto desentendido qué está pasando, y por qué todos los demás están en pleno apogeo por largarse rápido de acá.
— Vamos viejo —me da un ligero empujón con su mano enjabonada — No me digas que lo olvidaste.
— ¿Olvidar qué?
Uno de los chicos se mete a la conversación para dejar recordar ese majestuoso lugar.
— Viejo, ¿Cómo vas a olvidar lo de Rachel? — Maldita sea cómo pude olvidar eso, mujeres, alcohol pero... — Ni locos faltaremos.
Quisiera seguir de pie e ir con ellos, pero no he dormido nada desde hace un día y me sometí más de lo que debo entrenando. Mi cuerpo pareciera gritar que le de un descanso, y estoy seguro que si me escapo de casa nuevamente terminaré mal como la vez pasada. Respondo con una simple mentira para poder largarme a casa y hacer cosas importantes —Como por ejemplo sobrevivir y no llegar oliendo a alcohol nuevamente—. Díganme ustedes qué se puede hacer para no morir de aburrimiento mientras escucho a unos padres religiosos hablar de fiestas como sermón, ¿acaso Jesús no bebía vino? ¿y por qué no puedo emborracharme yo?
— Algo más importante que eso — Juan se echa a reír — No me digas que te vas a manosear de nuevo viendo pelicular para ancianos
Todos se ríen como morsas tras escuchar esa asquerosidad.
— Tranquilo — lo miro y le guiño el ojo—Eso lo dejamos para mañana.
— No homo , no homo — Todos dicen rápidamente mientras ríen tras escuchar mi comentario.
Las burlas siguen en las duchas, Thomas entra para recoger algunas cosas sucias de todos nosotros. Al cabo de cuarenta minutos ya todos los chicos habían desaparecido por completo, mueven el culo rápido si se trata d beber gratis, ¿pero quién no lo haría? Se esfumaron dejándome solo en estas instancias con toalla en cintura y cabello despeinado al fin de cuentas. Un fuerte sonido hace eco entre los pasillos, sigo caminando hasta los vestuarios para llegar hasta donde debe estar ella.
Se hace la desentendida y voltea a mirar a otra parte apenas entro.
— Entonces ...
No pasa absolutamente nada de tiempo y hala con fuerza la toalla que tenía en la cintura, al parecer solo usa mi cuerpo y ya, no es como que me moleste tampoco. Empieza a besar mi abdomen y yo no me quedo atrás sintiendo como se apodera de mi. Le agarro detrás del cuello para besarle fuerte hasta hacerla caer en unas sillas metálicas.
— Pásalo — Esta saca un condón de su bolsillo y lo destapo apenas lo tengo en la mano.
La desvisto solamente de cintura para abajo, trepo ambas piernas sobre mis hombros y ya estoy listo para lo de siempre.
—Suave Matteo— Habla susurrando mientras muerde sus labios bruscamente —Que no soy... de trapo ah...
Mi pelvis choca bruscamente contra la suya acompañada de un fuerte sonido que rebota por las paredes de los pasillos, ese el eco sobre los pasillos y no son los de mi pelvis contra ella. Le cambio de posición para poder halar su cabello con seguridad y poder terminar con todo de una vez. Mis ojos se blanquean bruscamente al sentir que he acabado con mi cometido, pero esos ojos marrones que claramente no son de ella se asoman sorprendidos, me entra una vergüenza inesperada al ver cómo Thomas está petrificado y ruborizado mientras mientras se va sigilosamente, al menos su amiga no sabe que la vio de esta manera.
— ¿A dónde vas? — Hablo con cara de confundido y el cielo manda un eco que vuelve a sonar por los pasillos bruscamente— ¿Esto y te largas?
— Thomas me está esperando— Sonríe y se devuelve para quedar cara a cara, ¿Cómo él podrá sus ojos tras verla en esta situación? siendo sometida de esta manera — Le dije que no demoraría y pues... Sabes, sé que no duras ni cinco minutos.
"ouch"
— Supongo que el tamaño lo compensa un poco— da un beso en mi cachete y sale rápido.
Y así es como la peli-castaño destruye mi hombría en un par de palabras, no sé si sentirme ofendido o sentirme alagado tras saber que le tengo de buen tamaño o que me tiene el tiempo contabilizado. Dejo que se escabulla vaya y acomodo todo de nuevo para poder por fin largarme a casa, me coloco rápido la ropa y guardo todo en la mochila. Me pregunto la razón del por qué ese chico mantiene debajo de la falda de Rosse, a tal punto de esperarla siendo casi las nueve de la noche y venir a buscarla —¿Qué tanto tiempo habrá visto?—
Salgo con el cabello despeinado, encontrándome de nuevo con la chica que hace rato me insultó y al musulmán que se pone claramente nervioso; estos están parados viendo como como la lluvia cae brutalmente, el cielo brilla y otro trueno hace sonar los pasillos a nuestras espaldas. Este par de enanos me miran como si quisieran decir algo.
— Si que llueve fuerte — Rosse habla y el chico asienta con la cabeza, ¿Qué se traerán entre manos?, lo huelo— ¿Matt nos avientas una manito?
¿ Si hace poco ya te la aventé y ahora quieres de nuevo?
— Llévanos porfa — posa su mano en mi hombro y trata de colocar cara de santa —. ¿Nos dejarás mojar? mira como cae y sabes que no va a parar.
— Por favor... — Thomas suelta su única palabra y me veo casi obligado a llevarlos conmigo, lo miro extrañado recordando la escena que tubo que presenciar, pero igualmente lanzo una risa nerviosa como respuesta.
La de pelo castaño saca un abrigo de su mochila para colocárselo, sólo mira como le rebotan esos pechos.
"Ponte serio Matteo, no es momento para pensar en eso"
Y esto es lo que pasa cuando dejas tu chaqueta en el automóvil, estoy condenado a mojarme un poco junto al otro chico. Rosse nos agarra a los dos sin avisar halándonos rápido por el césped intentando cruzar lo más rápido y llegar al estacionamiento de Mc'Fly, la muy indigna nada más ve un lugar para refugiarse de la lluvia y se queda ahí con su amigo. Claro, y el más estúpido le toca mojarse.
—Maldita sea — Salgo corriendo por el auto mientras la lluvia me arropa fuertemente, estos me ven con cara de " vamos Matteo tú puedes". El agua me empapa de pies a cabeza junto con mi mochila, todo por esos dos imbéciles,entro al carro lo más rápido posible encendiéndole y yendo por ellos, acelero mojando todo el asiento del conductor.
Siempre al más estúpido le toca esto y claramente soy yo.
Abro la puerta de adelante para que Rosse entre y luego atrás para el pequeño musulmán. Salimos de Mc'Fly mientras el cielo se quiebra brutalmente cada vez más. Este chico me impacienta ¿Cómo puede ser tan callado?
— Y... ¿Thomas dónde estudia?— Hablo mientras le miro por el retrovisor con ganas de romper el hielo.
No no no, qué estupidez he dicho que vergüenza haha.
Hay un silencio obvio y la cara de Rosse está por pegarme, me coloco incómodo al decir semejante sandez y ver esa mirada por parte de él que me quisiera decir ¿es enserio?
— ¿Eres estúpido no? ¿seguro no eres un aborto de simio?— Rosse me mira seria, y solo alzo los hombros.
Sigo conduciendo a las afuera de Mc'Fly mientras estos me van indicando el camino, la tormenta es brutal en estos momentos, tanto así que voy demasiado lento por no ver nada mientras las gotas golpean brutalmente el parabrisa. ¿y si tan solo fuéramos esperado? Me estoy muriendo del frío mientras estos dos están casi secos. Tengo una mano en el volante y aprovecho para tocarle las piernas a la de pelo castaño, miro por el retrovisor como es de costumbre y los ojos marrones del pequeño musulmán se abren instantáneamente. Vamos, es algo normal ¿no?
— Cruza por acá — Rosse habla y freno poco a poco — Por acá se baja Thomas.
Rosse se quita el abrigo que tenía puesto e intenta pasárselo a él para que se cubra de la lluvia, le sonríe amablemente.
— Ahí atrás debe haber alguna chaqueta mía —digo tras ver las acciones de esta chica — Búscala, me la entregas luego.
El chico pareciese que le brillaran los ojos, Rachel sonríe sutilmente. Este abre la puerta y sale corriendo hacia su casa casa beige de dos plantas, cubriéndose con mi chaqueta mientras atraviesa ese jardín descuidado. Rosse y yo lo vemos desde el auto esperando a que entre a su casa, toca varias veces la puerta sin que nadie le abra.
Sería una lástima que te quedes afuera ja ja.
— Así que — Hablo tras ver que una mujer con la cara cubierta le abre la puerta y lo saluda — En realidad sí son musulmanes.
— ¿Cuántas veces más te tengo que decir? — Rosse blanquea los ojos — Sabes— dejo un pequeño silencio entre sus palabras— cada año salen del país a orar a otra parte — Sonríe — Ya sabes... Cosas de judíos.
— ¿No era musulmán?
— Da lo mismo— se cruza de brazos— Ahora llévame a casa.
Vuelvo a encender los motores , esta chica de vez en cuando me lanza una mirada mientras me sonríe, es encantadora. Tengo las manos firmes en el volante durante varios minutos y ya estábamos cerca de su casa. Esta se acerca para darme un último beso antes de bajarse.
— Necesito que me ayudes con él —Separa sus labios — En serio quiere entrar al equipo.
— ¿y qué se supone que deba hacer?
—No sé— vuelve a plantar otro beso — Ayúdale a conseguir musculitos, entrénalo tú después de que acabes de entrar o algo. — Abre la puerta — Sólo haz que se sienta importante.
¿Y ahora qué bicho le picó a esta otra? Alzo mis hombros sin decir que no y esta lanza otra sonrisa, intenta bajarse del carro y mi cara se desvía a ese trasero redondo que posee. Veo como se aleja corriendo por la lluvia, una vez que está dentro de casa aprieto el acelerador y me largo.
¿Solo haz que se sienta importante? Qué hay detrás de lo que dijo?
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Lo que se viene el próximo capítulo ay dios.
Pd: Quiero un Matt en mi vida pero que cinco minutos no le sea un sacrificio okño hahahhaha :,c