Capítulo 1-No intentes convencerme

1830 Words
"La soledad es el patrimonio de las almas extraordinarias- Schopenhauer" No tengo ni la puta idea de lo que está pasando en mi cabeza. Todo estaba saliendo de maravilla con mi chica, con mis amigos y ¿por qué putas me estoy fijando en él?, siempre he estado con chicas. Llevo mis manos al rostro mientras intento tomar grandes bocanadas de aire, el mundo se está volviendo loco y yo también con cada pensamiento que penetra mi cabeza. — ¡Va el pase!— Gritan desde la lejanía y una avalancha de hombres caen contra mí, casi siento como sacan mi pulmón de un solo golpe —. El balón se cae de mis manos nuevamente. — ¿Qué mierda te pasa Matteo? — Siento unas palmadas en mi espalda — Ya concéntrate j***r. No puedo creer que haya sido tan imbécil para hacer eso. Y lo que más me jode es que el estúpido debe estar por ahí sentado como si nada junto a ella. El marcador va 50-48 y nuestra preparatoria va del asco, la he cagado todo el maldito partido y aún así me dan el último tiro. — Sólo concéntrate— Gritan nerviosos, como si fuera tan fácil. Estoy justo en posición y con la respiración agitada, varias gotas de sudor empañan mi rostro. —Estoy listo— , respiro profundo y corro para pegarle la última patada que nos hará ganar. ¿Qué haces? No soy marica>> La voz y el rostro de ese imbécil se aparece justo al frente a mío. El balón se desestabiliza bruscamente tras recordar esa bochornosa escena en la que yo mismo me metí; La preparatoria Mc'Fly pierde las regionales. Los abucheos no se dejan esperar y me pierdo en los sonidos de la multitud, mirando para todos lados me encuentro con aquellos ojos que me hacen inundar de preguntas. —Maldito. ... — Matt— La chica encargada de recoger, enlistar y gestionar todo en nuestro entrenamiento me mira juzgándome — ¿Tanto te haces de rogar? Sabes perfectamente que necesitamos más jugadores para el otro año— se lleva las manos al pelo— , ¿Por qué no puede entrar al equipo? Es inevitable pensarlo, la miro incrédulo y tuerzo los ojos mientras los blanqueo, no es que tenga algo en contra de alguien, ¡pero es que es imposible! solo mírenlo, parece un perrito recién rescatado de la basura con lo flacucho que está! ¿En serio quiere que él entre con ese cuerpo tan delgado y su estatura?, sólo míralo, es un pitufo andante. — Además sabes muy bien que... — Sigue tratándome de convencer mientras nos pasas las bebidas a todos — . —Que sea tu amigo no significa que está dentro del equipo — Le interrumpo mientras doy un sorbo rápido a la botella — Entiende, debemos mantener el nivel. — ¡Pero déjame terminar j***r coño! —Se oye un abucheo de los otros muchachos y está más que lista para dar su siguiente ataque—. Vas del asco con todo acá y no eres el único —mira a los otros chicos—, si tú también sigues así sabes muy bien que no podrás seguir entrenando, y todos a dormir ¡así de simple! Bueno , bueno. ¿Tienes un muy buen punto pero quién dice que eso pasará? Puedo estudiar todo en una noche como siempre hago. La chica de cabello castaño sigue mirándome con ganas de seguir insistiendo una y otra y otra vez. — ¡No va a entrar! — Mañana hay examen de cálculo ¿no?— Asiento con mi cabeza a su pregunta que no tiene razón de ser, esta me señala con el dedo— Si tú, señor asombroso , dominador de los cuatro elementos pasas el examen tomaré tu "No" como ley— se acerca para sintetizar sus últimas palabras — Si lo pierdes él estará dentro y yo te ayudo con tus notas, sabes demasiado bien de lo que soy capaz. Alzo los hombros de mala gana, haciéndole un ademán que estoy de acuerdo con su absurdo trato. No es como que fuera una cosa que una noche de estudio no pueda resolver. Termino de beber y miro como aquél chico, con cabello n***o y piel blancuzca horripilante nos mira atento desde la lejanía como si pudiese leernos los labios. Le quito la mirada de encima y todos volvemos al campo para seguir con el entrenamiento, la cancha espera nuestras nuevas y distintas estrategias, las cuales llevamos preparando por semanas. Hemos entrado a las regionales nuevamente, no es algo difícil para nuestra preparatoria, sólo faltan unos tres meses ¿Qué podría salir mal? — Para acá — corro estirando la mano pidiendo pase, ahí está él con sus ojos puestos en el entrenamiento— Viejo. Los golpes van y vienes, este deporte es perfecto. Te deja el cuerpo como quieres, aparte de los moretones claro. El entrenamiento dura media hora que pasa casi volando. No sé por qué Rosse trajo a este chico de nuevo, no es como si fuera algo nuevo en ella, pero esta vez lo trajo hasta la cancha, sabiendo que siempre nos pregunta antes de traer a alguien hasta acá. Además, ¿Qué clase de imbécil se queda hasta la noche para ver si lo aceptan o no? Sin pensar demasiado, terminamos. Ahí seguían los dos; Rosse se levanta de su lado tratando de acomodar varias cosas, el chico intenta ayudarla y todo el equipo va a las duchas para quitarse todo el sudor del cuerpo. No hay nada mejor que intentar ducharte cuando estás sudado. Eres un ser libre, ropa al aire, pecho al aire, m*****o al aire. Martínez está listo para acercarse y prenderle fuego a la leña otra vez. — Entonces wey — se quita la camisa — ¿aún sigues con tu pedo? sabes muy bien que ella habla en serio. — Se acerca confidencial al oído para luego estallar a carcajadas— Rosse te va a dañar la cara de un sólo zape cuando le vuelvas a decir que no. Juan Martínez es lo mejor que hay por acá, ese acento mexicano cuando habla inglés es lo ¡máximo!, al menos hay alguien con buen sentido de humor entre todos estos ingleses. Parece que irradia felicidad pero solo es un estúpido y con neuronas que hacen cortocircuito cada segundo. Sigo escuchando sus intentos para hacerme caer pero le ignoro. Tomo el jabón y sigo enjabonando todo mi cuerpo, solo mira esos músculos míos, es imposible no pensar en la gran diferencia de composturas cuando Martínez me quiere meter el otro chico hasta por los ojos para que lo acepte. — ¿Sabías que es musulmán? — Juan Martínez habla mientras el agua le cae en la cara . — ¿Y eso que me importa? —Pues hermano — se lava la cara — Para que vayas conociéndolo, sabes que Rosse lo va a meter a como de lugar. No es como que la manager haga lo que le venga en gana, pero ya es la tercera vez que lo trae y es la tercera vez que le digo que no. Sigo jabonando mi abdomen mientras el agua sigue bajando, jabonar adelante, atrás , axilas y ya estaba casi listo. Sino es que alguien entra al baño que llama mi atención rápidamente. Aunque llama mi atención lo ignoro, no es mi problema. Juan me hace gestos para que mire al chico musulmán que entra con un carrito recogiendo la ropa sudada que llevábamos hace unos instantes. — Es él — Juan susurra se acerca para murmurarme al oído — Deberías pensarlo Matteo, no parece ser mal chico, dicen que ha estado practicando atletismo así que resiste bien, ¿quieres saber cuanto aguanta?— Guiña un ojo con esa cara de pervertido que sabe colocar. Lo miro y me echo a reír. — Pues por algo anda todo flacucho — Suelto mis palabras y río más fuerte, sigo jabonando adelante — Ya dije que no, es más... Necesito irme rápido, tengo un examen que ganar baby. El jabón cae al piso y Juan se queda mirándolo, sólo para repetir sus comentarios malos que sabe hacer. — Vamos levántalo — Habla con su tono pervertido y lo miro serio— Es un simple jabón ¿no? — ja ja ja, El que lo levanta pierde la retaguardia. Las gotas de agua van arrasando cada rastro de jabón mientras bajan, aprovecho dicha sensación para las todo mi cuerpo rápido. Termino de ducharme lo necesario sin gastar más tiempo y ya estaba con nueva ropa, tratando de ignorar las insistencias y despidiéndome de los otros doce que se marchan poco a poco. Con mochila en mano y pelo tirado al abandono salgo hacia el estacionamiento de la preparatoria. Aunque no entienda nada de cálculo, sé que esta noche saldré como el mismísimo Gandhi ¿espera, Espera, ¿Gandhi era matemático? pff da igual , prendo los motores del GT-86 y conduzco hasta casa. No es que quede muy lejos de casa, son solo seis manzanas que claramente no voy a caminar. "¿No parece adorable?" suena mi celular tras el mensaje de Rosse, una foto de ella y aquél muchacho de cabello n***o es lo primero que ven mis pupilas ¿Por qué tanta insistencia? , sigo preguntándome mientras guardo el auto y observar el rostro de mi padre, el cuál es el primero en recibirme, — Si es que puede llamarse recibida— . Me saluda seriamente que ni se sabe si te está saludando o apunto de regañar. "Vamos Matt, solo es que lo dejes entrar. Te haré lo que quieras" Otro mensaje de la muchacha sinvergüenza vuelve a mostrarse en el celular. Subo rápido a mi habitación lo más rápido posible, y volviendo a bajar para llevarme toda la comida necesaria para una noche larga ¿Qué podría salir mal, no? Sólo un bistec frío, dos manzanas, una soda, dos panes, otra soda, una galleta, un dulce, un chocolate y otro pan por si se me pierde alguno. —Vamos, vamos Matteo no seas tan estúpido — pego mi cara contra la mesa al estar en el mismo punto por más de cuarenta y cinco minutos — Es una simple deriva e integral. Sigo tragando con la misma excusa "cuando acabe de comer empiezo a estudiar en serio"— cuantas veces he dicho eso, ya doy pena—. — Ha ha ha— Un vídeo me llama la atención— ¿Cómo no voy a saber esto? al fin y al cabo son solo cinco minutos ¿no? Termino de ver el vídeo y hay otro que llama más la atención, dejándome boquiabierto por no saber semejante dato interesante en internet. —¿Enserio los canguros tienen los testículos arriba? —Tiro las hojas de cálculo a un lado — Esa mierda es otra onda, ja ja ja.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD