Pese a que no habían recorrido todo el planeta, se había decretado por mayoría de votos que se comenzaría a habitar. Al perder a los pasajeros de la cuarta nave, serían menos de seiscientos humanos que comenzarían a colonizar aquel mundo al que habían nombrado Maktub, en honor a Valerie Dickens, quien había elegido el nombre. Se habían instalado en uno de los tres continentes, y lo habían bautizado como Líbet. Los científicos se sorprendían cada vez más de Maktub y su similitud con la Tierra. La flora y fauna era muy similar, aunque una que otra vez Maktub les sorprendía, por ejemplo, con su mar bioluminiscente o las auroras boreales tan imponentes. Thierry Gautier seguía teniendo el estatus de líder, mientras que Walter Duncan ahora estaba encargado de la comunidad científica. Todo

