52. El amor es así. Duke hace otra pausa cuando llegamos al río. —!Ya era hora! —grita Minna. —Me muero —murmuro yo, con la boca seca. Corremos para saciarnos con ella. Es agua dulce y fresca. Nos recostamos un momento bajo el sol. Minna se ha quedado en silencio, eso, sumado al silencio natural de Anabela hace que no quiera abrir la boca. Duke parece ensimismado contemplando el curso del río. —Al principio ella solo quería saber hasta dónde nuestro querido hermano y compinche de juergas pensaba llegar con su amiga, pero se enamoró de él. O quizás siempre lo estuvo. Yo no me enteraba de nada, tenía la cabeza solo para mi chica y para mis cosas, aunque ella trataba de contarme lo que pasaba, jamás la escuché. En la dichosa fiesta repartían drogas. Minna aún no consumía, lo sé porque es

