36. No te arriesgues. Tonta. —¿Puedo decirte algo amor mío? —le digo yo, llena de curiosidad por saber algo más de él, aparte de que se cree el rey del mundo, conozco apenas un par de cosas. Drake me escucha y medita, está relajado, aun así no parece que me tuviera confianza. —Claro —dice a pesar de todo. —Me habría encantado conocer a tus padres. Drake no esperaba que dijera algo como eso y su rostro cambia, se ablanda. Decide abrirse a mí. —Llevan sus últimos años de vida en unas vacaciones infinitas —veo una leve sonrisa en su rostro, mientras ve al techo. —Ellos están… —temo decir con los días contados. Me da miedo estar en sus pantalones. Quiero mucho a mis papás y no imagino lo que haría en su lugar. —Es mi madre —dice él, taciturno, trayéndome sobre su dorso, haciendo que me

