32. No soy su persona favorita. —¿Cómo pasó que estoy de pronto en otra ciudad? ¿En NY, exactamente? Mi amor—pregunto sorprendida, tomo un rodaja de piña. —Es la magia de un helicóptero, hermosa mía… —Mi amor...¿Y puedo asistir al taller? —No. Es un no seco y sin lugar a dudas, pero no pierdo la esperanza en que me deje ir. Debo insistir una vez más, al menos para creer que lo intenté. —Sabes, mi amor... podría quedarme al margen, sin hablar con nadie… —le digo entusiasmada por estar en esta ciudad—. Solo quiero estar presente y aprender algo de Louis Russo. —Me muerdo los labios esperando que al menos se lo piense. Eso de decirle siempre "mi amor" cada vez que hablo, va hacer que de verdad me lo termine creyendo. —No agotes la escasa paciencia que tengo. Ahora te acompañará A

