38. ¿Y tú, estás feliz? Tengo los ojos vidriosos, solo espero que Drake no lo vaya a notar. Se me acerca por la espalda, me toma las tetas, con ambas manos, luego me besa el cuello. Me ve por el espejo del frente, se detiene al notar que no me siento bien. Me observa con detenimiento. Me muerdo los labios ahogando un llanto repentino. Maldito Duke y maldito Drake que me mira de esa forma que me hace creer que siente algo por mí. —Hermosa mía, ¿estás así por lo que dijo mi hermana? —dice tomándome una de las manos y llevándosela a la boca. Me da un beso inesperado en ella. Y yo no puedo afirmar, ni negar aquello, enseguida veo que sospecha de algo, que debí afirmarlo aunque fuera una completa mentira—. Quizás no esperabas ver a mi hermano Duke divertirse con Anabela —dice tanteándome, so

