28. Mi cuerpo le dice que sí. —Está lista —me dice y veo el trabajo que ha hecho en mi pelo y en mi rostro. Me ha dejado radiante y hermosa, lo más importante es que no parece que lleve maquillaje. Me gusta esta versión de mí misma. El vestido cae por mi cuerpo delineando suavemente mi figura, es realmente una joya llevarlo puesto. Anabela trae un par de zapatillas que le hacen juego. —Gracias Anabela. Me dejaste una Diosa —le digo contenta. Ella asiente sonriente. —La esperan en la sala —me hace recuerdo y me acompaña hasta las escaleras. Drake, en efecto está ahí. Me mira de pies a cabeza, con esos oscuros ojos que me recuerdan la noche fogosa que pasamos. Una sonrisa se dibuja en sus labios, y eso, de alguna manera hace que me sienta realmente bien, hace que me olvide de todo, de

